ALFONS GARCIA VALENCIA
Subir a la cámara secreta de la Catedral de Valencia es retroceder 800 años en el tiempo y pisar el espacio más antiguo de la Seo, el de su primera fase constructiva, iniciada a mediados del siglo XIII por Arnaldo Vidal. Lo que fue una de las primeras capillas de la Seo -es el único espacio que ha conservado la decoración gótica original de las paredes y la bóveda- se convirtió pronto (a finales del siglo XIII o principios del XIV) en un pequeño habitáculo, inaccesible sin una cuerda, donde guardar y proteger la primera gran reliquia de la Catedral: la espina que San Luis, rey de Francia, regaló a Jaume I en 1256.
La hornacina para el objeto sagrado fue rodeada de unas pinturas murales alusivas a la corona de espinas de Jesús, que son las más antiguas en la Comunitat Valenciana y la muestra de más calidad del gótico lineal, del que quedan muy pocas huellas (la iglesia de la Sangre en Llíria, la parroquia de la Pobla de Vallbona y una capilla en San Juan del Hospital de Valencia).
El mural permaneció invisible durante siglos -incluso en prestigiosos estudios sobre la Seo ni se menciona- y resultó muy afectado por el incendio de la Seo de 1936. La Catedral lo presentó ayer con su nuevo esplendor, tras la restauración llevada a cabo durante once meses por el Instituto Valenciano de Conservación (Ivacor), dependiente de la Conselleria de Cultura.
Lo pequeño del espacio y su difícil acceso -se ha colocado una escalera metálica reversible en la sacristía- hacen que sólo puedan entrar investigadores e interesados. El público general puede observar y moverse por el habitáculo a través de una pantalla táctil en la puerta de la sacristía.
Mejor muestra del gótico lineal
Las pinturas destacan por el firme dibujo negro y la desproporción entre personajes, características ambas del gótico lineal de influencia francesa. Pero la expresión de los rostros, las tonalidades de los pliegues de la ropa y un fondo irreal de edificios que apunta cierta perspectiva evidencian la autoría de una mano "culta", destacó ayer la directora del Ivacor, Carmen Pérez.
El mural, que no está hecho ni al fresco ni al temple sino como pintado sobre tabla, representa tres escenas de la pasión de Cristo: en el centro (sobre el nicho de la reliquia), la corona en manos de dos ángeles; a los lados, la flagelación de Jesús atado a una columna, y este sometido a las burlas de la gente ante Caifás y Pilatos (sus nombres aparecen escritos sobre el fondo azul estrellado).
En la restauración se han restituido algunos pequeños fragmentos perdidos: están a un nivel más bajo y mediante una técnica de puntos para "no falsear" y "permitir una visión de conjunto".
Pero la cámara secreta es algo más que las pinturas. Es el único espacio en el que se puede observar cómo era realmente la Catedral del siglo XIII (se erigió en 1238, inmediatamente después de la conquista de Jaume I), señaló el arquitecto Salvador Vila. Así, los sillares de las paredes y los nervios de la bóveda están decorados con el falso llagueado del gótico auténtico, porque a diferencia de lo que puede parecer, no gustaba la piedra pura, que es lo que se ve ahora en el resto del edificio.
El habitáculo conserva asimismo 92 marcas de cantero en sus sillares. Esto es, cada piedra lleva su "denominación de origen".
La consellera Miró ve inevitable el recorte al sector del libro
La consellera de Cultura, Trinidad Miró, elogió ayer el trabajo "exquisito" de los restauradores en la cámara secreta de la Seo y ensalzó el "saber hacer" del Ivacor tras visitar las pinturas junto con Carmen Pérez y el deán de la Catedral, Emilio Aliaga.
Después del acto, Miró se refirió al último recorte al sector editorial, del que Levante-EMV informó en su edición de ayer. La titular de Cultura restó trascendencia a la minoración y respondió que la reducción ha sido inevitable, "como en toda la conselleria". Insistió en que el criterio aplicado ha sido que "el sector industrial sea el menos afectado".
Esta es la razón por la que las ayudas a la edición en valenciano y castellano no han sufrido nuevas disminuciones, al margen de la del 35% aplicada en los presupuestos. En cambio, se han eliminado premios y se han suprimido las subvenciones al libro profesional.
No obstante, la conselleria ha aplicado restricciones nuevas en la orden de ayudas para la edición. Por ejemplo, sólo pueden optar los libros publicados en 2009, pese a ser la convocatoria de 2010. Hasta ahora se permitía presentar obras del año en curso y del anterior.
Además, Cultura ha impuesto un baremo -inexistente antes- para filtrar los libros según su "calidad de edición" y su "interés cultural y social". La comisión que puntuará estos criterios está compuesta íntegramente por personal de la Dirección General del Libro. La medida evitará posibles desviaciones, pero abre la puerta también a la discrecionalidad a. g. valencia