MIRACLES HERNÁNDEZ CHOVER VALENCIA
El hallazgo de más de 60 objetos de hierro entre pletinas y clavos junto a las armas de cinco guerreros iberos de hace 2.400 años en el poblado de La Bastida de les Alcusses de Moixent supone un acontecimiento excepcional que marcará la historia de la investigación de la cultura íbera no sólo en el área valenciana sino en toda la península. Así lo reconocía ayer Helena Bonet, codirectora de la campaña de excavación del yacimiento, en el transcurso de la rueda de prensa de presentación del armamento descubierto y celebrada en la sala dedicada a la cultura íbera del Museu de Prehistòria de València.
Para Bonet, tal y como adelantó ayer Levante-EMV, el hallazgo de los restos en la entrada principal del poblado íbero, concretamente en la puerta oeste, y no en la necrópolis como había ocurrido hasta el momento en todos los yacimientos de la época, convierte al poblado de les Alcusses en una "referencia peninsular para estudiar el periodo íbero".
Según la codirectora de la campaña de excavación, el armamento de los cinco guerreros "es propio de la primera mitad del siglo IV a.C. y está vinculado a las élites guerreras de la sociedad ibérica".
En este sentido, Bonet explicó que el conjunto de armas está compuesto por cinco falcatas -espadas cortas de un sólo filo punzante- asociadas a varias manillas de escudos, lanzas y soliferrea que son lanzas a modo de jabalinas hechas totalmente de hierro.
Asimismo, la experta indicaba que las armas corresponden a restos de "depósitos rituales" y no a los de una batalla acaecida en la puerta del poblado y afirmó que todas las falcatas y las jabalinas están dobladas o rotas y depositadas "intencionadamente" junto a los escudos y otras ofrendas alimenticias convirtiendo esta concentración inusual en un "ritual único hasta la fecha en la arqueología ibérica".
También se han documentado 45 troncos, vigas y tablones de la estructura de las puertas, quemadas también con un sentido ritual junto a estos conjuntos de armas, así como conjuntos de cereales y aceitunas carbonizados que se depositaron también como ofrendas votivas.
Bonet también apuntó que una interpretación preliminar de este hallazgo "podría indicar que se trata de cenotafios o monumentos para guardar la memoria de personajes destacados identificados por sus armas o bien servirían para recordar algún hecho en un espacio público importante".
Por otra parte, Jaime Vives-Ferrándiz, arqueólogo y codirector de la excavación de les Alcusses de Moixent, ha destacado que en los próximos meses un equipo multidisciplinar compuesto por 10 investigadores y restauradores del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia y de otras instituciones se encargará de la restauración, inventario y catalogación de los vasos cerámicos, armas, restos carbonizados de maderas, semillas y frutos, así como la fauna hallada, "para la completa reconstrucción de este ritual excepcional".
La exposición del hallazgo está prevista en el Museu de Prehistòria para dentro de un año.
Una historia de siglos repartida en unos pocos yacimientos
La Bastida de les Alcusses de Moixent fue el primer yacimiento que excavó El Museu de Prehistòria de València en 1928. Tras un periodo de descanso, se retomaron las tareas en 1931, fecha en la que el obrero Vicente Espí descubrió el Guerrer de Moixent, una pequeña figura de bronce de origen ibérico que reproduce a un jinete-guerrero íbero montando a caballo.
Tras la reanudación de las excavaciones de los años 90, la cuarta campaña de excavaciones tiene lugar en 2010, fecha en la que se han encontrado más de 60 objetos de hierro junto a las armas de cinco guerreros iberos.
En la actualidad, además del yacimiento de Moixent, el Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputació de València realiza excavaciones en otros yacimientos arqueológicos: la Cova de Bolomor en Tavernes de la Valldigna (Paleolítico Inferior), la LLoma de Betxí de Paterna y El Altet de Palau de la Font de la Figuera, ambos de la Edad del Bronce, la Ciudad de Kelin en Caudete de las Fuentes que acuñó moneda y corresponde a la época ibera y La Carencia de Turís de la época íbero-romana.