A. G. VALENCIA
La directora del Institut Valencià d'Art Modern (IVAM), Consuelo Ciscar, participó el pasado día 2 en la primera edición de la Trienal Internacional del Caribe, en Santo Domingo (República Dominicana). Ciscar acudía como "panelista invitada" y formó parte de una mesa de debate sobre la situación de las bienales y los concursos de arte. Ese mismo día, dentro de los "proyectos especiales" del certamen, Rablaci exponía sus Metáforas del hombre contemporáneo en la explanada del Museo de Arte Moderno de Santo Domingo, sede de la trienal. Rablaci es el acrónimo de Rafael Blasco Ciscar, el hijo del conseller de Solidaridad y Ciudadanía y la directora del IVAM.
¿Alguna relación entre ambos hechos? Ciscar la niega de forma contundente y con palabras gruesas. "Él ha sido elegido por un comité de selección con el que yo no tengo nada que ver", declaró a Levante-EMV el pasado martes, tras la presentación de la exposición del cubano José Villa. La directora del IVAM explicó que la trienal está dedicada al medio ambiente y ese es el tema principal del trabajo escultórico de su hijo, estudiante de Bellas Artes.
"Yo fui invitada a una mesa redonda para hablar de bienales y creo que algo sé sobre eso", agregó la directora del IVAM, quien al mismo tiempo subrayó que la obra de Rablaci fue muy elogiada por los responsables de la Trienal del Caribe.
El mismo día que Consuelo Ciscar participaba en el citado certamen, dentro de los proyectos especiales del mismo también se exponía la obra Mar futuro, del portugués Julio Quaresma, de la colección del IVAM. Y en el mismo apartado se exhibía asimismo producción de José Bedia, artista cubano que hoy inaugura una exposición en el citado museo valenciano.
En el programa en internet de la Trienal del Caribe no figura que haya habido más artistas españoles participantes.
Rablaci estuvo en 2009 en la Bienal de Arte de La Habana -el IVAM estuvo también con una instalación de Quaresma-; ha expuesto también en el Convento de Cristo, en Tomar (Portugal); en la embajada de España en Tokio; en un templo de Shanghái y en otras varias ciudades chinas. Participó también en la colectiva 100% Valencianos con uno de sus naranjos (árboles secos intervenidos con metal), una de las piezas que el comisario y los críticos más elogiaron.