TEXTO DE LUIS LIDÓN. EFE FFOTO DE REUTERS/HEINZ-PETER BADER
Los 3.096 días del título son los ocho años de su secuestro -del 2 de marzo de 1998 al 23 de agosto de 2006-, en los que pasó de los 10 a los 18 años encerrada bajo tierra, en un sótano de cinco metros cuadrados, a merced de Wolfgang Priklopil, que se suicidó el día en que la chica logró escaparse. La primera edición del libro, escrito por la joven junto con dos periodistas y por el que se especula que puede haber cobrado 1,2 millones de euros, tiene una tirada inicial de 50.000 ejemplares.
Las primeras páginas relatan la infancia triste de Kampusch, los maltratos de su madre, que la abofeteaba sin motivo, y la mala relación entre sus padres, que acabaron separándose. El día de su secuestro, después de ser raptada por Priklopil cuando iba al colegio, reconoce que sintió miedo a morir y a ser enterrada en un bosque cercano. Aún hoy reconoce que no sabe si el secuestro lo planeó Priklopil por sí mismo o lo hizo por encargo, porque le habló de otras personas que nunca aparecieron.
La primera noche en el sótano la niña exigió a su secuestrador que le leyera un cuento para dormirse. Él accedió. "Me leyó "La princesa y el guisante", y al final me dio un beso en la frente", cuenta. Tras unos primeros días de incertidumbre y angustia, Kampusch relata cómo su secuestrador acaba comiendo junto a ella e incluso juegan al parchís en su tiempo juntos.
El retrato de su raptor es el de una personalidad dual que pasa de la cordialidad a la ira en un segundo y comienza a maltratarla por cualquier nimiedad, un obsesionado del orden con tendencias sadomasoquistas que pretende que le llame "Señor" y se arrodille cuando le trae la comida.
Priklopil le aseguró que nunca la liberaría. "Has visto mi rostro y ya me conoces demasiado bien. No puedo dejarte libre, jamás podré llevarte de vuelta con tus padres". Su secuestrador trata de lograr un control absoluto sobre ella: raciona su comida y la electricidad, e instala todo tipo de aparatos para vigilarla en el sótano. Incluso cuando se ducha tiene que hacerlo ante él: "Me frotaba como si fuera un coche, me cuidaba como si fuera un electrodoméstico".
Seis meses después, puede subir por primera vez a la vivienda del secuestrador, que trata de aniquilar por completo su identidad y comienza a llamarla "Bibiana". A los 14 años pasó la primera noche fuera del zulo, en casa del raptor. "Cuando me ataba a él en las noches que pasaba arriba no se trataba de sexo. Quería mimos", relata la joven. Kampusch no entra en los detalles de si fue forzada a mantener relaciones sexuales con su secuestrador. "Es la última esfera de mi vida privada que quiero preservar", indica.
Priklopil la insulta y la maltrata por cualquier motivo, y llega a afeitarle repetidamente el cráneo. Por primera vez, se rebeló contra este trato a los 15 años. A partir de ahí, el trato fue haciéndose cada vez más duro, hasta que la chica, con 18 años, logró escapar y pedir ayuda. Ese día, él se suicidó.