Hacía quince años que Andrei Gavrilov (Moscú, 1955) no venía por Valencia. En el ínterin su nombre tampoco ha sonado con tanta fuerza como en los inicios de su carrera. Desde luego, con un Chopin así no le será fácil encontrar públicos tan benévolos como el que aquí le aplaudió todos y cada uno de los nueve nocturnos que ocuparon íntegramente la primera parte del recital.
Los dos primeros, los números 1 y 8, compartieron la lentitud máxima, el fraseo blando hasta lo melifluo, la pulsación murmurante en la mano izquierda, las dosis de rubato cada vez más generosas, pero también el control prodigioso de las dinámicas y el mantenimiento hasta lo inverosímil de la continuidad en el discurso. En el Póstumoen do sostenido menor, las cosas se llevaron a tal extremo que en algunas de las arpegiadas excursiones al agudo no todas las notas resultaron audibles.
Ya la sección central y el final del Quinto marcaron un cambio de rumbo hacia lo abrupto que en todo el Noveno (tocado en lugar del anunciado Tercero) se hizo verdaderamente perturbador para oídos acostumbrados al Chopin de salón decantado por la tradición. Los tres últimos números (15, 10 y 13) confirmaron el creativo sentido del viaje iniciado en un amilbaramiento casi revolucionariamente cínico de tan exagerado. Lo que aún no quedaba claro era la estación de destino.
Esta y otras incógnitas las resolvió, tras el descanso, la Octavasonata de Prokofiev. Página inspirada a medias por el amor y la guerra, Gavrilov la leyó con una combinación rayana en lo perfecto de poderío técnico e intensidad expresiva. Por no citar más que un solo aunque trascendente detalle, entre la fría prosodia aplicada al minueto del segundo movimiento y su furiosa parodia en el final se estableció una relación cuya lucidez iluminó no solamente a Prokofiev, sino también a Chopin. Enigma resuelto.
También de Prokofiev, como doble remache del clavo se ofreció la Sugggestion diabolique, la misma propina además con que en 1990 este singular artista había cerrado (para la Filarmónica, claro) su debut en nuestra ciudad.