LEVANTE-EMV VALENCIA
La XIV edición de Nits de Deshielo i art buscará su hueco en las Fallas por primera vez para experimentar con el paisaje sonoro de las calles, proponer la acción plástica a través de una performance de sonidos y experimentar con las nuevas tecnologías. Todo un festival de "lo raro y lo distinto" que se siente "libre en esa pequeña soledad" pero que reclama un espacio en los grandes auditorios, en las universidades y en la programación habitual.
El certamen, que se celebrará entre los días 15 y 18, fue presentado ayer por su director, el compositor Llorenç Barber, junto a los responsables de la SGAE en la Comunitat Valenciana y el director del Instituto Francés, que acogerán la programación junto al MuVIM y la Clínica Mundana.
Por primera vez, el festival traerá a toda una orquesta, pero no una orquesta cualquiera, sino l'Orquestra de portàtils de l'Esmuc', que abrirá con un concierto de ordenadores cuyas teclas sonarán según su modelo y programas. Para, Barber, "el piano del siglo XXI es el portátil", dijo.
El director del festival reivindicó a los profesionales del "paisajismo sonoro que tenemos desde hace años y que han tenido que irse todos fuera para trabajar" o quedarse "escondidos en un rincón". El protagonista será el valenciano Edu Comelles que presentará Orange Country, una pieza "que recuerda mucho a los acontecimientos políticos que están ocurriendo".
Barber reclamó más presencia de este tipo de tendencias musicales en auditorios y lamentó que el Palau de la Música, el de les Arts o el Instituto Valenciano de la Música "no quieran las praxis de ahora". En su opinión, "la Valencia culta está dejando un gran espacio que no llena nadie", un "déficit" que este festival trata de cubrir una vez al año y gracias a las ayudas de los compañeros y a que los músicos vienen gratis.