R. F. VALENCIA
La Generalitat persiste en su idea de colocar a la ex directora general de Patrimonio, Paz Olmos, al frente de la dirección del Museo de Bellas Artes de Valencia San Pío V pese no dar el perfil para el cargo-no es experta en Historia del Arte-, existir una sentencia que obliga a un concurso público, al tratarse de un cargo administrativo, y contar con el rechazo de artistas, críticos e investigadores.
Así lo confirma ayer la propia consellera de Cultura, Lola Johnson, quien defendía el nombramiento porque es "ajustado a derecho" y existe una trayectoria profesional que lo "avala".
Sin embargo, tal como adelantaba Levante-EMV, a mediados de la década de 2000 la plaza de director del museo, que ocupaba entonces Fernando Benito, tuvo que ser sacada a concurso público tras la denuncia de una funcionaria de la administración autonómica.
Un juez estableció entonces que la plaza se trataba de un puesto de carácter administrativo, ya que respondía a un cargo de alta dirección y, por tanto, no podía ser adjudicado a dedo. Así que, la plaza debía ser sacada a concurso público y abierto. Finalmente se presentaron cinco candidatos, además del propio Benito.
Para que la plaza fuera adjudicada a éste e incluso pudiera presentarse al concurso, Función Pública tuvo que cambiar las bases. Benito era funcionario de la Universitat de Valencia y ocupaba la plaza del museo en comisión de servicios. Por tanto, si la Generalitat tuvo en su día que recorrer este camino, ahora debería hacer lo mismo e incluso reclamar un plan museográfico a los candidatos, algo esencial para ocupar una cargo de estas características. De no producirse, según aseguraron a Levante-EMV diversas fuentes consultadas, el nombramiento de Olmos sería recurrible ante los tribunales.
Johnson admitía ayer que el requisito para ocupar la dirección del San Pio V es ser funcionario de la Generalitat, algo que Olmos es , por lo que su designación es "más que ajustada a derecho".
Sin embargo, la consellera no entraba en el fondo del asunto y obviaba la sentencia. Además, Johnson añadía en defensa de Olmos que a ella había que sumarle "el perfil profesional" y la trayectoria, que, a su juicio, la convierten en la persona "más adecuada" para ocupar este cargo.
Amiga de la amiga de la mujer de Camps
¿Si tanto interés tenía la Generalitat en situar a Paz Olmos al frente del San Pío V, una vez destituida como responsable de Patrimonio, por qué no lo hizo hace un año cuando le encargaron la supervisión del mismo tras la muerte de su director Fernando Benito? Porque Paz Olmos no era la candidata de la casa, más concretamente de la consellería de Cultura, que tenía otros nombres sobre la mesa. Tampoco era la inicial de la Generalitat, que apostaba por Felisa Martínez, amiga íntima de Isabel Bas, la mujer del Presidente de la Generalitat, cuya opción fue desactivada gracias a la oposición de técnicos, asesores y especialistas. ¿Y cuál es ahora la solución? Pues poner en el cargo a la amiga íntima de la amiga de la mujer de Camps y después llevarse de asesora para cuestiones artísticas a la amiga íntima de ambas quien ha saltado de cargo en cargo y de la que algunos aún recuerdan un sonado escándalo durante su etapa en el Ayuntamiento de Valencia.