ALEJANDRA JOANES VALENCIA
El teatro alternativo de Valencia está de enhorabuena. Uno de sus máximos referentes, Espacio Inestable, inaugura una nueva sala. El próximo 9 de septiembre abre un espacio "más grande y con mayor aforo en pleno centro histórico de Valencia", explica la compañía de teatro.
El nuevo local, situado en la calle Aparisi y Guijarro, en una perpendicular a la plaza Nápoles y Sicilia, se convierte en la nueva sede oficial. Esta sala cuenta con un aforo de 99 butacas, casi 40 más que en la anterior, tres baños, un camerino, un despacho, un escenario más amplio, y un ambigú para "todo tipo de exposiciones", comentan los responsables. "El nuevo local es casi el doble que el anterior", matiza la compañía. En total, la nueva sede ocupa 500 metros cuadrados.
La vieja sala, situada en la calle Sanchis Bergón, se mantendrá activa y pasará a llamarse Cabaret Inestable. En este espacio se impartirán cursos y talleres de danza contemporánea, espectáculos propios y muestras de otros co-reógrafos. "También desarrollaremos un trabajo social con los abuelos del barrio", señalan. Además, este espacio seguirá siendo la sede de la Federació d'Espais Teatrals Independents (FETI).
La nueva sala es ya una realidad gracias en parte a la campaña "salida en bolsa", que realizaron a principios de este año. Con esta iniciativa buscaban apoyo económico a través de tres modalidades. El público podía colaborar comprando su butaca (30 euros), conseguir un bono anual (70 euros), o bien, convertirse en "compromisario" (150 euros), con más ventajas.
Al margen de esta iniciativa, que se mantiene activa, otros proyectos ocupan la agenda de Inestable. La compañía coordina un programa cultural de la Unión Europea llamado Europa Inestable: islotes en red. Este teatro se une a salas de otros países como Italia, Portugal, Alemania y Grecia para compartir profesionales y espacio. Todas las compañías que se han unido a esta "red europea de espacio escénico independiente" organizarán una serie de actividades en torno al concepto de la identidad, material que luego intercambiarán con los escenarios miembros, señalan.
Inauguraciones como esta, o como la nueva sala que la compañía Arden abrió a principios de año en el barrio de Russafa, llenan de optimismo al teatro independiente. Un sector que, desde la entrada en vigor hace tres años de una ordenanza municipal que lo equipara al de las discotecas, ha visto limitadas sus posibilidades. Espacios como Off Teatre o el Teatro de Campanar cerraron hace ya dos años.