Agencias, Luxor (Egipto)
Desde su nueva ubicación en una vitrina de plexiglás, el faraón más famoso del mundo pudo lucir su rostro ante la nube de fotógrafos y cámaras de televisión apelotonados en el interior de su tumba, situada en el Valle de los Reyes, en Luxor, en el sur de Egipto.
La momia de Tutankamón tiene la nariz aplastada, los dientes pronunciados y el rostro ennegrecido, que resalta sobre el sudario de lino con el que se ha envuelto su cuerpo enjuto para protegerlo. Después de que el arqueólogo británico Howard Carter descubriera, el 4 de noviembre de 1922, la tumba del rey Tutankamón en el Valle de los Reyes de Luxor (Egipto), 85 años más tarde, los arqueólogos encargados de custodiar y preservar la tumba del faraón egipcio retiraron a la momia de su sarcófago de piedra en su tumba subterránea, quitando momentáneamente el lino blanco que la cubría. Tal y como indicó el director de Antigüedades de Egipto, Zahi Hawass, «tiene magia y misterio y, por lo tanto, las personas de todo el mundo verán lo que hace Egipto para preservar al muchacho dorado, y estoy seguro que todas ellas vendrán a verlo» . Asimismo, el director del Valle de los Reyes en Luxor, Mustafa Wazery afirmó estar seguro de que «nada podrá destruir la momia» . «En la vitrina estará mucho mejor porque podemos controlar la humedad y la temperatura» apuntó Wazery.
Precisamente, el Consejo Supremo de Antigüedades egipcio ha justificado ese traslado por el daño que ha causado a la momia la excesiva humedad en la cámara mortuoria debido al gran numero de visitantes. Por lo que respecta a la rehabilitación, Zahi Hawass señaló que los científicos comenzaron a restaurar la momia de Tutankamón hace más de dos años y que el cadáver está quebrado en 18 partes que, tal y como aseguró Hawass, parecen piedras, dañadas cuando Carter descubrió la momia, la sacó de su tumba y retiró su famosa máscara dorada que le dotó de apodo y misterio, además de todo el tesoro de objetos de oro y piedras preciosas que le rodeaban. Un parisino, el primer turista en verla Un parisino fue el primer turista que tuvo el privilegio de ver la cara de Tutankamkón, al colarse junto con sus hijos entre la nube de periodistas que ayer cubrieron el histórico traslado. «Es fantástico, impresionante; desde luego mucho más impactante ver una momia en su tumba original que expuesta en los museos» , dijo Michel Dennis.