En el valle liguero por el que transita el Valencia, ayer se encontró con un picacho bastante intrincado. Pero supo masticar a un complicado Valladolid y asestarle la dentellada precisa en el momento oportuno. Unai está fabricando un equipo que, como el que en su día conformó Rafa Benitez, antes de jugar ya provoca dolor de cabeza en los rivales. Un hueso dificilísimo de roer. Ayer, con una defensa descompuesta por las bajas, resurgió un eficiente Iván Helguera, se afianzó Manuel Fernandes y se consolidaron futbolistas que están en línea ascendente, como Renan o Miguel. Esto pinta bien, porque el VCF recupera su fama de equipo dificilísimo de batir, una cualidad que ya decanta a favor los partidos antes de que arranquen.
-Para enmarcar. Barça y At. Madrid disputaron el sábado un partido digno de figurar, para los restos, en un museo. La actuación del Atleti podría acogerla, por ejemplo, el ecléctico recinto del MUVIM. O la galería de los horrores. Aunque, mejor exponerla en el londinense museo de cera de Madame Tussaud, dada la endeblez de este equipo, con más resonancia mediática que textura futbolística. No todo el mundo está en condiciones de afrontar el duro desgaste que exige la Liga de Campeones. Y el cuadro del caballero Aguirre, aún está muy verde. O madura, o las pasará canutas.
Aprovechando esa blandura de los colchoneros, el Barça pintó el que será, sin duda, uno de los cuadros más esplendorosos de esta Liga. Encontrada la efectividad de la que, hasta ahora, venía adoleciendo, el equipo azulgrana marcó seis goles, estrelló dos balones en los palos y si no llega a quitar el pie del acelerador, habría dejado para la historia una goleada de escándalo. Su partido debería figurar, como mínimo, en el IVAM de Consuelo Císcar, vía Rafa Blasco. Eso sí: cuando no ve puerta, la fantasía del Barça se queda en juegos florales.
En cambio, el VCF, es líder porque, a la mínima, Mata. O Villa... o Fernandes, tras un pase inmenso del Guaje.