J. M. B., Valencia
Nunca una goleada ha afectado tan poco a un club como al Levante UD, al que el 5-1 sufrido ante el Tenerife no le va a suponer ninguna afectación emocional. La decisión tomada la pasada semana por el juez de retirar las facultades al Consejo de Administración, dirigido por el grupo de Tomelloso, ha llevado la estabilidad al seno de una entidad que, en el terreno deportivo, tiene asegurada la permanencia.
Los administradores concursales, que asumen ahora el poder ejecutivo del Levante UD, tienen previsto reunirse hoy con los empleados del club para transmitirles tranquilidad de cara al futuro más inminente. El trío de interventores comunicará a los trabajadores su intención de poder trasladar la mayoría accionarial (70,3 por ciento), en poder del presidente, Jesús Serna, al club y comenzar su proceso de democratización. En el terreno deportivo, la confianza en el actual cuerpo técnico es absoluta.