Josep Bartual, Valencia
Sucedió el 27 de septiembre de 2008. Héctor Barberá atravesaba uno de sus mejores momentos deportivos. Parecía por fin centrado y mantenía intacto su talento. Llevaba varias carreras demostrando que estaba entre los mejores, pero en el segundo entrenamiento libre del aquel GP de Japón conoció de cerca el infierno. Sufrió una terrible caída en Motegi, se golpeó con violencia contra el muro del circuito. Se levantó y volvió a salir a pista e incluso mejoró sus tiempos. Pero tuvo que parar. Un enorme dolor de espalda le llevó directo al hospital y allí le diagnosticaron la fractura de la tercera, cuarta y quinta vértebras dorsales. Aquel día estuvo más cerca de pasar el resto de su vida en una silla de ruedas que de volver a caminar. Este fin de semana regresa a Motegi, el escenario de su pesadilla. Pero el piloto de Dos Aguas vuelve tras haber espantado los fantasmas del pasado y como líder del mundial de 250 cc.
"Va a ser extraño -reconocía Barberá estos días-. Vuelvo al circuito donde me lesioné, y lo hago como líder del Mundial, una posición en la que nunca había estado en mi carrera. Aunque es una anécdota. Afronto este GP de cero, como si no hubiese habido hace poco otra carrera. Quiero ir entrenamiento a entrenamiento con la idea de poder ser plenamente competitivo el domingo. Porque lo que quiero es poder disfrutar en carrera sabiendo que tengo la posibilidad de pelear por lo más alto". Es extraño también que el valenciano hable tan poco de su accidente, pero en una reciente entrevista con este periódico reconocía que no temía volver a Motegi. "Es un circuito más. Sí allí me hice mucho daño, pero no tengo miedo de volver. De hecho en pretemporada en Jerez ya sufrí una caída a más de 200 km/h y me di cuenta que había superado todos mis temores. Ese infierno del que hablas ya es pasado. Ahora toca disfrutar y trabajar para seguir ganando carreras".
Lo que es evidente es que el trabajo que ha realizado Héctor Barberá este invierno ha sido decisivo y sobresaliente para recuperarse tanto física como mentalmente de su lesión. Ya en pretemporada marcó los mejores registros de pretemporada, pese a realizar pocos entrenamientos. Y llega Qatar, la primera carrera del mundial, y el de Dos Aguas gana con autoridad. Lo hizo 1.064 días después de la última vez, en el GP de China de 2006.
Todo el mundo en el paddock habla del talento de Héctor Barberá. De su condición innata para ser muy rápido, pero sus rivales nunca le han tenido en cuenta en la lucha por el título porque fallaba en las tácticas y caía con facilidad en las provocaciones de los demás. Con Simoncelli, con De Angelis, con PasiniÉ Pero las cosas han cambiado. Han cambiado mucho. Con 22 años Héctor Barberá da muestras de madurez, de inteligencia en pista y de sacrificio. Y además no ha perdido el talento. Que comiencen a preocuparse sus rivales.