A. Barbeta, Valencia
En la mente de los jugadores sólo está el partido contra el Real Madrid. Da igual, aleccionó ayer Unai Emery a la plantilla, lo que ocurra en el resto estadios. El Valencia debe pensar en sí mismo. El resto es indiferente. Cuarto en la clasificación, goza de un punto de diferencia sobre sus rivales -Atlético de Madrid y Villarreal- y debe aprovecharlo. Ésta es la realidad. Y éste es el repetitivo discurso que no se cansa de entonar el técnico. "El verdadero rival del Valencia es el propio Valencia", incide el técnico. "El mayor peligro somos nosotros mismos", remarca.
Aunque es difícil abstraerse de lo que pueda pasar, hay que acortar los objetivos a largo plazo y trabajar a corto. Para Emery sólo existe el partido del sábado contra el Real Madrid. El entrenador, minutos antes de arrancar el entrenamiento de ayer, volvió a redundar en el mensaje lanzado el martes: el encuentro frente al Real Madrid es trascendental. Hay que amarrar, como sea, la cuarta posición. Empatar o perder echaría a perder la ventaja y dejaría al Valencia a merced de lo que hagan los rivales. "A día de hoy, el campeonato de la regularidad dice que somos cuartos, el domingo veremos qué dice la clasificación", apunta.
Hecho el trabajo durante treinta y cuatro jornadas, Emery pide ahora a sus pupilos que se olviden de todo y se esfuercen en la primera de las finales que se avecinan. Se trata de que prime la inmediatez. "No tiro de calculadora, tiro de presente porque las calculadoras hay que utilizarlas continuamente ya que no sabes qué ocurrirá dentro de tres semanas", explicaba ayer el entrenador a Europa Press. Emery confía que la derrota contra el Espanyol haya sido "un paso atrás para dar dos adelante". "En este caso la derrota tiene más connotaciones negativas que positivas porque son tres puntos que no se podrán recuperar", se lamenta. "El equipo sigue estando vivo y depende de él mismo", remarca. Y es que, de este discurso, nadie le saca.