Levante-EMV, Valencia
Vicente Soriano tiene la palabra. El presidente del Valencia pidió una reunión del Consejo de Administración con carácter urgente y extraordinario, que se celebra hoy con un único punto del orden del día: "Informe del Presidente". Y todo apunta a que Soriano va a pedir al Consejo poderes para intentar vender las parcelas, algo que no significa que la operación inmobiliaria esté adelantada. Tampoco tiene Soriano garantizado que el Consejo vaya a facultarle para intentar la venta, dada la división interna entre los consejeros afines, y los no afines.
Sin embargo, el anuncio de la petición de Soriano de convocar un Consejo desató todo tipo de especulaciones. ¿Tendrá la venta de las parcelas apalabrada como viene asegurando en círculos íntimos?, ¿Estará preparando la compra de las acciones de Juan Soler?, ¿Habrá pactado con Soler la venta de los títulos de ambos a un tercer inversor extranjero?, ¿Pretenden ambos accionistas mayoritarios bombardear la ampliación de capital?,¿Trabajan en la acumulación del 51% de las acciones?. Alguno de ese sinfín de interrogantes debería despejarlo Soriano hoy, aunque el futuro del Valencia es más incierto que nunca, porque todos los protagonistas llevan varios días jugando al despiste. A dos semanas para la junta de accionistas que ha de decidir la ampliación de capital en el Valencia, los movimientos se suceden en la trastienda del club. Y aunque todos los interpelados lo niegan, los grandes accionistas - Soriano y Soler-, ya han empezado a mover ficha de cara a esa trascendental cita.
Delegar en Javier Gómez
Las últimas reuniones entre Bancaja y Juan Soler persiguen que éste delegue - el plazo para ello expira el próximo lunes por la noche-, sus títulos a Javier Gómez. El consejero delegado del Valencia defiende la ampliación de capital, algo que no está tan claro vaya a suceder si Soriano y Soler se oponen, pues no quieren perder el poder. Soriano lleva días transmitiendo la sensación de que el control absoluto de la entidad puede volver a sus manos. Tal vez sea un farol, aunque no tardará en desvelarse el papel que cada uno vaya a jugar.