NEMESIO RODRÍGUEZ MADRID/EFE
Si la Copa Confederaciones sirve para hacer examen de conciencia, España e Italia se han colocado la vestimenta del penitente para arrepentirse de los errores y prometer que en el futuro volverán a la senda de las virtudes.
La eliminación de la "azzurra" en la fase de grupos y la de la "roja"en semifinales, abrió sendos debates sobre las posibilidades de la campeona del mundo (Italia) y la de Europa (España) en el Mundial del año próximo.
El debate en Italia se centra en la veteranía de varios de los jugadores clave y la ausencia de una estrella que resuelva los partidos, mientras en España la pregunta es si la derrota ante Estados Unidos reaviva las dudas que siempre han atenazado a "la roja" en los momentos decisivos. Se podría decir que Fabio Cannavaro representa la veteranía en Italia y que Fernando Torres es la estrella joven en alza, la que está llamada a liderar el equipo en los encuentros que valen un título, como hizo en la final de la Eurocopa al marcar el gol del triunfo sobre Alemania.
Ambos jugadores están listos para la tarea. Cannavaro, 35 años, Balón de Oro en 2006, rechaza la acusación de que la selección necesita rejuvenecerse, aunque pone su puesto a disposición de Marcello Lippi "por si molesto". En Sudáfrica, igualó a Paolo Maldini en partidos internacionales, con 126. "Yo no me siento viejo", afirma con orgullo el ex central del Madrid, que por lo demás apunta un argumento difícil de rebatir: "si queréis mandarnos a casa, vale, pero es necesario ver quién nos sustituye". La selección "azzurra" juega con su empuje de siempre, pero es verdad que le falta la figura que siga los pasos de Roberto Baggio, Alessandro Del Piero y Francesco Totti, los llamados "fantasistas", jugadores creativos, mágicos y que marcan cuando se les necesita.
Los españoles quieren sacar un elemento positivo de la eliminación: es mejor que pase en la Copa Confederaciones que en el Mundial del año próximo. "Es bueno que esto no nos haya sucedido en el Mundial", dice Torres.
Los italianos piensan lo mismo. "Una suerte haber perdido", escribía Arrigo Sacchi en "La Gazzetta dello Sport", cuya tesis sólo se entiende en la óptica de la "grinta" (garra, empuje) italiana: "Un suspenso que nos sirve para reencontrar los miedos del fracaso que desde siempre alimentan una reacción, el furor competitivo y el espíritu de equipo". Más o menos como si advirtiera a los rivales de Italia que la "azzurra" sigue viva. Le ocurre lo mismo a España y sus próximos rivales harán bien en tomar nota.