La Fórmula 80 es, millón arriba, millón abajo, la cantidad que la Generalitat y la Autoridad Portuaria han invertido en el Circuito callejero de Fórmula 1. En poco tiempo, quizás, habrá que aumentar la cuantía y hablar de Fórmula 90, porque para la celebración del GP de Europa de este año hace falta, al parecer, gastarse algún milloncejo más en obras de reparación.
Este Gran Premio está resultando tan ruinoso, que tanto Valmor como la Generalitat andaban deseando que se confirmara la ruptura entre las escuderías más importantes y entre Mosley y Ecclestone para tener una excusa con la que quitárselo de encima. No lo dirán así de claro, pero las recientes declaraciones del vicepresidente Rambla, iban por ese camino. De momento, tendrán que buscar otras excusas porque la del incumplimiento de los términos del contrato no valdrá. Y harán bien en buscarlas y muchos, muchos, les aplaudiremos, porque nuestros impuestos, en época de crisis son necesarios para otras cuestiones, y no para saraos improductivos y costosos. Por ejemplo, sin alejarnos mucho de la zona, servirían para acabar de arreglar la Marina y ponerla en marcha, que buena falta hace y ello generaría buenos rendimientos económicos a la ciudad. La Fórmula 1, además, impidió esa puesta en marcha siguiendo el rebufo de la Copa del América y ahora será más difícil hacerlo. Y sé de buena tinta que se están perdiendo algunas operaciones interesantes en la zona debido a su abandono. Es una más de las repercusiones negativas de esta competición y, no sé si algún día, alguien hará acto de contrición y confesará que se equivocó. Lo dudo.
Mientras tanto, tenemos unos balances malos y un futuro poco halagüeño, al menos en el corto plazo. El primer GP coincidió con la clausura de los JJOO de Pekín; fue el menos visto de Europa, el circuito no se llenó, la gente protestó de la mala visibilidad y a Alonso, la gran atracción, se le paró el coche en la primera vuelta. La política de venta de entradas fue tan nefasta que repercute muy negativamente en la compra de este año, crisis al margen. A los buenos aficionados, cumplidores y madrugadores, no les sentó nada bien que al final hubiera entradas a mitad de precio, no por parte de Valmor, que no podía hacerlo, salvo peligro de acabar en los juzgados, pero si por parte de agencias de viajes que prefirieron perder menos que perderlo todo. Así este año, como no se fían no compran. A todo ello, por fin, hemos conocido que Valmor perdió algún que otro millón de euros en el envite y ya ha hecho saber a la Generalitat que necesita ayuda. Y eso que era la novedad, el primero y con la propaganda acostumbrada: que si somos los mejores, que hemos construido un circuito en tiempo record (mientras la autovía de Ademuz se retrasaba), que saldremos en el libro de records de la estratosfera....
Para el segundo GP, las perspectivas no son buenas. Alonso sigue con un mal coche y el morbo del pique entre él y Hamilton está agotado, no arrastra aficionados. La clasificación de este año ha carecido de emoción desde el comienzo. La fecha sigue siendo nefasta, el 23 de agosto, y la novedad ha desaparecido. Como, además, han mantenido los precios (falta de cintura se llama a eso) y la gente tiene menos posibles, sólo se han vendió unas 15.000 entradas. Atentos porque la debacle puede ser espectacular. Montmeló vendió este año 40.000 entradas menos, mientras ha mantenido en cifras parecidas la competición de motos, a las que hay afición de verdad y no circunstancial, provocada por la aparición de un gran campeón como Alonso, que ha hecho creer a los avispados que todo el monte es orégano. ¿Se imagina las pérdidas si al final sólo van 50.000 aficionados?. ¿Aguantará Bancaja tal y como está el patio?.
No sé si acabar anunciándoles que deseo que no se cumplan las malas previsiones , por aquello de ser políticamente correcto. O decirles claramente que espero que ocurra lo peor, porque así se acabará de una vez por todas el Gran Premio, y nos ahorraremos dinero todos: los de Valmor/Bancaja, la Generalitat, el Ayuntamiento (que al final, sin comerlo ni beberlo le toca pagar horas extras a la policía y limpiar el circuito, eso cuanto menos) y los valencianos, ciudadanos de a pie, que pagan sus impuestos.
?Profesor de la Universitat de València