ALBERTO SOLDADO VALENCIA
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La calle Larga de Alcublas se convertirá mañana domingo, a partir de las 18 horas, en un espacio de convivencia entre los amantes del viejo juego de pelota a largo. Allí, tres jóvenes pelotaris valencianos, de los más destacados en sus respectivos clubes: Pablo de Borriol, Gerardo de Alfarp y Zanón de Godelleta se medirán a tres jóvenes euskaldunes, como sólo pueden serlo los del navarro Valle del Baztán, en una partida que trasciende a la mera fiesta deportiva para convertirse en un encuentro cultural.
Lo fácil y lo hermoso
Aquella vieja calle que albergó los mejores duelos comarcales hasta mediados de los años cincuenta recupera el tiempo para unir a dos pueblos que aman sus tradiciones, que pelean por ellas, que luchan contra la corriente. Lo otro es lo fácil. Es fácil abandonarse a los designios, a los avatares de un destino caprichoso e insensible. Lo hermoso es lo que hacen las gentes que mañana unen siglos de historia; los que , sin miedos a los miedos miran al frente convencidos de hacer lo debido. Para eso está Tiburcio Arraztoa, enamorado de las modalidades vascas más cercanas a las valencianas; persona que ha sido capaz de salvar el juego de laxoa contra corrientes, olvidos e indiferencias. Viene acompañado de tres jóvenes: Xabi Arraztoa, Guillermo Etxenike y Mikel Etxenike dispuestos a recoger el testigo de aquel legendario desafío entre vascones y valencianos disputado en 1755 en Cartagena. Alcublas, un pueblo de 800 habitantes de la Serranía valenciana, recoge casi tres siglos después el guante que la historia más hermosa ha querido poner en sus manos. Y aquí hay que resaltar el empeño del alcalde Manuel Civera, que, como no puede ser de otra forma, apuesta por la esperanza, sabedor de que un pueblo crece en la historia cuando sueña con ilusiones. Alcublas escribe ahora una hermosa página que sabrán leer las gentes del mañana.