ALBERTO SOLDADO VALENCIA
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La pequeña localidad de Alcublas, en la Serranía valenciana, paso entre la comarca del Camp de Túria y el Alto Palancia, lugar que fue poblado por cuantas civilizaciones recuerdan el suelo valenciano, congregó a sus gentes y a otras muchas llegadas de comarcas lejanas en torno a un verdadero acontecimiento deportivo: una partida de pelota a largas, entre dos formaciones de primer nivel de las tierras vasco-navarras y valencianas, las mismas que históricamente han sabido mantener con fidelidad y pasión un juego heredado de griegos y romanos, impregnado en las tierras de vascos, valencianos, castellanos, aragoneses, picardos, frisones, ligurios...durante siglos. No asistió Alcublas a una partida de pelota más, como tantas y tantas que, afortunadamente se organizan en muchas tierras españolas durante el año y especialmente en tiempos de fiestas, no. Asistió Alcublas a un encuentro que ya es reencuentro entre jóvenes que hablan euskera y que hablan valenciano y que se dan la mano, sinceramente, generosamente, gracias a un deporte que, miren por dónde siempre les unió. Ahí está la historia para atestiguar la larga lista de desafíos entre unos y otros, desde aquel de Cartagena de 1755, a otros, en tierras pirenaicas, mesetarias, o mediterráneas. Esa es la grandeza de lo vivido ayer en estas tierras altas del interior valenciano.
Xabi decide con su saque
La partida tuvo, además, una magníica respuesta de aficionados y una alta prestación deportiva. Venció la selección de Navarra por 60 a 45 y lo hizo tras una soberbia demostración en el saque de Xabi Arrastoa, un joven y fornido pelotari que nada tiene que envidiar a los mejores saques del mundo. Los valencianos no pudieron romperle el juego en ningún momento, al tiempo que los navarros fueron capaces de vencer en el resto en un par de ocasiones. Respondió bien en el saque Pablo que a los 16 años demostró cualidades de una gran promesa. Zanón y Gerardo intentaron contrarrestar la demoledora pegada del saque rival con suerte diversa.
Echenique I y Echenique II mostraron sus cualidades como zagueros en numerosos golpes con ambas manos. La afición disfrutó del hermoso espectáculo, aplaudiendo con ganas los tantos más peloteados.
El alcalde Manuel Civera, acompañado del presidente de la federación, Manuel Sedeño, entregaron los trofeos y los obsequios a todos los protagonistas en un ambiente de camaradería y de desseos de consolidar este tipo de encuentros entre ámbitos pelotísticos distantes geográficamente, pero unidos históricamente.
Los navarros mostraron al final de la tarde su satisfacción por la experiencia vivida. "Hemos conocido a grandes pelotaris".