MOISÉS DOMÍNGUEZ. VALENCIA
De todos los grandes eventos que se le han concedido a la ciudad de Valencia gracias a esa asombrosa (y cara) varita mágica que parece poseer, sólo hay uno en el que el príncipe sigue siendo una rana. La ciudad podría haberse colapsado con diez días frenéticos -y quizá imposibles- si hubiesen coincidido el Gran Premio de Europa y un Mundial de Atletismo que no está aquí, sino a varios miles de kilómetros de distancia. Berlín acoge desde hoy lo que se le negó a Valencia, entre otras cosas, y según se dice, porque la candidatura se basaba en un estadio que estaba sólo en proyecto.
Si Valencia hubiese sido designada, las cosas habrían cambiado mucho con el recinto deportivo en cuestión que, tal día como hoy, sigue anclado en un medio camino del que posiblemente salga el próximo mes de octubre. Hoy estaría más que finiquitado. Posiblemente con todos los lujos que ahora se intentan recortar y posiblemente con una multipropiedad compartida por Valencia CF, ayuntamiento y Generalitat.
El sueño atlético de la ciudad tendrá que esperar. La federación española dice que apretó mucho para ganar aquella votación, pero Valencia perdió el hermano listo (el Mundial al aire libre) y se quedó con el hermano menos listo (el Mundial de pista cubierta), donde no estuvieron Bolt, Gay, Powell, Bekele, Wariner, Saladino, Félix y muchas otras figuras, aunque otras sí que se dejaron caer para, por lo menos, saldar aseadamente la cita. Pero mientras, el presidente Odriozola pasaba a apoyar la candidatura de Barcelona para los siguientes mundiales al aire libre que, sin embargo, fueron asignados a Daegu (2011) y Moscú (2013). Ahora, ni se contemplan las pistas de atletismo en el diseño del estadio balompédico. En Berlín, por no haber, no hay ni atletas valencianos. Sólo varios adscritos a los principales clubes de la Comunitat.
Empieza el duelo de la velocidad
Lo más curioso de los mundiales que empiezan hoy es que su plato fuerte se quemará en los dos primeros días: el duelo de los 100 metros, en la reedición del "momentazo" de los Juegos de Pekín del año pasado, con el añadido de que, en esta ocasión, Usain Bolt sí que tendrá enfrente la mejor versión de Tyson Gay. El tercero en discordia que aspira a convertirse en el rey de la velocidad es el también jamaicano Asafa Powell.
Los velocistas apenas empezarán a mostrar hoy sus cartas, ya que deben superar a medio gas tanto las series como los cuartos de final.
Las semifinales y la final tendrán lugar mañana, domingo.