LA NUEVA ESPAÑA OVIEDO
"Junto las manos y rezo en silencio. Tengo miedo por él" decía Luisa Martínez López cuando se le preguntaba por su nieto. Era Luisa "la de Tante "el canario"", un trabajador de la fábrica Unión Española de Explosivos de la Manjoya y ex jugador de un modesto equipo de fútbol asturiano.
Luisa, como él acostumbraba a llamarla, era su seguidora más fiel. Pocas veces viajaba a los circuitos, pero nunca perdía detalle por televisión. Y siempre que el piloto se acercaba por Asturias era la primera en ir a recibirle al aeropuerto. Además, siempre se dejaba ver en los homenajes de la ciudad al piloto, en el balcón del Ayuntamiento de la capital asturiana.
Casi madre e hijo
Fernando y Luisa mantenían una relación muy estrecha, casi de madre-hijo. Nunca perdieron el contacto, porque hablaban por teléfono asiduamente. Además, era habitual escuchar al piloto hacer referencia a su abuela después de sus triunfos. Fernando pierde a su más incondicional fan y seguro que tratará de homenajearla ganando en Valencia y dedicándole el domingo su último triunfo, como el primero, a su abuela.