JOSÉ ANTONIO DIEGO BERLÍN/EFE
Usain Bolt, sobre las huellas que dejó el año pasado en los Juegos Olímpicos de Pekín, conquistó en los campeonatos del mundo, exactamente un año después, como en los 100, su segunda medalla de oro, la de 200, con su segundo récord mundial (19.19) y rebajando su anterior plusmarca por el mismo margen de 11 centésimas que el hectómetro.
Cuatro días después de batir el récord de 100 con un tiempo de 9.58, Bolt se sacudió la fatiga acumulada en siete carreras precedentes para pulverizar también el de 200, que tenía en 19.30 desde la final olímpica de Pekín, ayer hace un año.
Valga el cálculo: dividir ese tiempo por dos supondría que cada hectómetro lo hizo casi al mismo tiempo que su nuevo récord del mundo de la distancia corta: a 9,595 cada cien metros.
El panameño Alonso Edward tuvo el honor de secundar a Bolt en la meta, batiendo con un tiempo de 19,81 el récord centroamericano, y Estados Unidos, la gran potencia de la velocidad mundial hasta el año pasado, hubo de conformarse con el bronce de Wallace Spearmon (19.85).
Era la octava carrera en seis días para Usain Bolt en el Olympiastadion, y aún le queda la final del relevo 4x100, el sábado.
Ayer regresó el Bolt gesticulante, enamorado de las cámaras de televisión, al que le encanta salir en todos los medios.
El clamor de los aficionados, que por primera vez en seis jornadas llenaban el estadio, le devolvió la energía y volvió a poner en entredicho los límites de la velocidad humana.
Cuando, el domingo pasado, Bolt firmó un registro de 9.58 en el hectómetro, se hicieron conjeturas sobre la marca que podría hacer hoy en 200, teniendo en cuenta que hace un año, en los Juegos de Pekín, había corrido en 19.30 después de haber acreditado 9.69 en 100.
Transcurridos dos años desde que Bolt fue segundo, todavía con 20 años, en la final de 200 de los Mundiales de Osaka (le venció Gay en 19.76), el jamaicano ha reforzado a base de títulos y récords mundiales el estatus de astro rey del atletismo, sin parangón con ningún otro atleta de cualquier especialidad.
Y al acabar, el hombre estaba feliz: "He demostrado a la gente que mis récords mundiales en Pekín no fueron un chiste. He mostrado que se pueden conseguir con trabajo duro y dedicación. Estoy preparado para otro récord del mundo con el relevo. Lo hago todo por mi país. Están enloquecidos por mí y me siento orgulloso".
Michael Johnson dijo horas antes que no batiría el récord
El estadounidense Michael Johnson, predecesor de Usain Bolt como plusmarquista mundial de 200 metros (con, en aquel momento, 1996, una marca que se creía inalcanzable hasta muchos años después), demostró tener menos cualidades adivinando que corriendo cuando, pocas horas antes de la carrera de Bolt, vaticinó que no habría récord. "Creo que está muy cansado. Los 100 metros le han dejado muy fatigado". Johnson aún mantiene el récord de 400, que podría acometer Bolt en el futuro, algo que él, lógicamente, intenta que no se produzca: "si se pasa a esa prueba podría lamentarlo".