ALBERTO SOLDADO VALENCIA
Loriguilla es un pueblo con alma serrana que abre el llano de l´Horta. La vieja estación del ferrocarril que une Valencia a Madrid, vía Cuenca, cargó durante decenas de años vagones de la mejor naranja producida en REVA. Hoy apenas quedan cítricos pues el valor de la tierra se multiplicó con la llegada de nuevas urbanizaciones y de polígonos industriales. Y es que Loriguilla está ubicada en un centro estratégico incomparable: la intersección entre la autovía del Mediterráneo y la autovia a Madrid. A menos de quince minutos del centro de Valencia y a siete minutos del aeropuerto. Un lugar privilegiado para vivir, en plena naturaleza, en uno de los pueblos con más metros cuadrados de zona verde por habitante de España.
Mantener las tradiciones
No hay casa de Loriguilla que no luzca en alguna de sus paredes la última foto aérea del viejo pueblo que abandonaron entre lágrimas para que las aguas del Turia pudieran regularse en prevención de riadas y aprovecharse para nuevos regadíos. Llegaron a la nueva tierra de promisión, a finales de los años sesenta en viejos carros, tractores y camiones repletos de recuerdos. Llegaron a una nueva tierra pero han peleado por mantener vivas sus raíces. Y aquel frontón del bar del viejo pueblo donde cada domingo se peleaban los jóvenes en inolvidables duelos contra los pueblos vecinos se levantó en el nuevo polideportivo y no han faltado las partidas de pelota, los intentos de hacer escuela, de impulsar un club. Hoy, gracias al Ayuntamiento que preside Javier Cervera luce un precioso frontón para acoger un duelo decisivo del Obert Comunidades de España de Frontón. Se enfrenta la selección valenciana, con Adrián y Lemay frente a la de Castilla-La Mancha. Loriguilla apuesta por su tradición pelotari con un torneo cumbre que , como su propia historia, se abre al mundo. El ayer y el mañana, juntos.