VICENT CHILET
Con la actitud y la intensidad al óptimo nivel que no se mostró en el trofeo Carranza, el Valencia (sin patrocinador en la camiseta para cumplir la legislación noruega) dejó encarrilada su eliminatoria de la Liga Europea ante un flojo Stabaek que nunca opuso resistencia. La enorme diferencia de calidad se tradujo en un cómodo triunfo por 0-3. César le ganó la primera mano por la titularidad a Moyà y en la segunda mitad se recrudeció el conflicto entre Joaquín y Unai Emery. El extremo volvió a exteriorizar su enfado por no ser titular y en la segunda mitad, cuando el gaditano suplió a Pablo y sólo un minuto después de una bronca con el técnico, Joaquín anotaba el tercero, con agria dedicatoria para el «míster».
Ni la hierba sintética ni la cancha cubierta de muy baja altura para un campo de fútbol, alteraron lo más mínimo el desarrollo de un partido con poca historia. El Valencia dejó aturdido a su limitado rival con una posesión abrumadora y una conducción de pelota rápida, con insistentes ataques desde los extremos, en los que Pablo y Mata triangularon cuantas veces quisieron con Silva y Villa. La llegada del gol acabó cayendo por su propio peso, como una fruta madura. Pablo culminó una buena jugada colectiva un gol de volea tras un rechace desesperado del meta noruego. Apenas cinco minutos después, en la enésima jugada originada por el flanco de Pablo, Villa colocó el segundo tanto al empujar a la red con oportunismo un centro desviado por un zaguero local. El rival poco ofreció. Las estadísticas (111 goles en cuatro años) apuntaban que el veterano Nannskog sería el gran peligro a vigilar, pero ni chutó. La incidencia más destacable de la segunda mitad llegó con el nuevo enfrentamiento entre Joaquín y Emery, que dará que hablar.