LEVANTE-EMV VALENCIA
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Rayos y relámpagos, pero nada de lluvia. Inversiones Dalport ha sido una tormenta eléctrica, una de esas tormentas de verano que tanto azotan las costas valencianas por estas fechas. Y es que la empresa uruguaya, que se convirtió el pasado 4 de julio en máxima accionista del Valencia al agrupar el 50,3% del capital, ha tenido 48 días para demostrar claramente que tenía los 500 millones de euros que Vicente Soriano, como su apoderado en la ciudad, anunció a bombo y platillo el día 6. Sin embargo, conforme pasaba el tiempo, Dalport parecía cada vez más rodeada de un halo de misterio . Lo que sí está claro es que los nombres que aparecían ligados a Inversiones Dalport, así como los ya famosos bonos Ford, no ofrecían las garantías necesarias: condenados por fraude, investigados por problemas con Hacienda... todo eso sin contar que los teléfonos de Víctor Vicente Bravo, tanto móviles como fijos, aparecían continuamente desconectados o con las llamadas entrantes restringidas. Después de que Soriano se desmarcara de sus socios hace unas semanas, Dalport forma parte de la historia del club. Y las acciones, compradas en su momento por Soler y Soriano a precio de orillo, se convierten ahora en un paquete menor, que apenas es del 5 por ciento.