J. BARTUAL VALENCIA
La cifras de asistencia de la segunda edición del Gran Premio de Europa tienen una lectura negativa y otra positiva. Destaca sobre manera la pérdida de 52.137 aficionados en total respecto a la primera edición de la carrera en el circuito urbano. Sin embargo, el descalabro ha sido menor de lo esperado e incluso Valmor Sports, organizador del evento, consiguió llenar ayer todas las tribunas con 81.231 personas, algo impensable hace unos días, ya que como mucho pensaban llegar a las 70.000 el domingo.
La segunda edición del GP de Europa perdió aficionados todos los días del evento, especialmente en las jornadas del sábado y del domingo, algo totalmente previsible teniendo en cuenta que el aforo del trazado valenciano se había reducido este año de 112.000 asientos a 75.000. Llama la atención que Valmor declarase ayer una asistencia de 81.231 personas, número superior al del total de asientos disponibles, pero en la contabilidad de las cifras se incluyen las personas que forman parte del "paddock" de cada GP, es decir, desde el propio personal de los equipos y el circuito, hasta la retahíla de VIP's.
El GP de Valencia ha perdido una cifra muy similar de aficionados que el GP de España celebrado en Montmeló. En Catalunya el domingo de la carrera asistieron 92.430 aficionados, es decir 40.000 asistentes menos que el año pasado. En el "cap i casal" este año se perdió el día de la carrera a 33.892 personas para un total de 81.231, es decir, prácticamente el mismo porcentaje.
Sin duda alguna, la crisis mundial ha golpeado de lleno este año a la Fórmula 1 y prácticamente ningún Gran Premio se salva de la caída en picado de asistentes. En de Valencia, además, hay que tener en cuenta los condicionantes previos que se han registrado, como la sanción a Renault en el mes decisivo de venta, además del pésimo año de la escudería francesa.
El anuncio frustrado del regreso de Michael Schumacher ayudó durante dos semanas a que se incrementaran en 15.000 las entradas para el GP de Europa, y también, la confirmación final de la presencia de Fernando Alonso ayudó a que las tribunas, palcos y balcones se llenaran y dieran una imagen digna. Los yates fueron un éxito total.