CARLOS DE TORRES MURCIA/EFE
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El australiano Simon Gerrans, del Cervélo, conoció la alegría de la huerta al imponerse en Murcia en la décima etapa de la Vuelta, que desde Alicante cubrió un recorrido de 169,5 kilómetros, una jornada de transición que permitió a Alejandro Valverde llegar a casa vestido con el jersey oro, para deleite de sus paisanos.
Gerrans, de 29 años, reciente campeón del Gran Premio de Plouay, no consiguió una victoria cualquiera en la meta de la Avenida de Miguel Indurain. El ciclista de Melburne fue el más poderoso en la inmensa recta de llegada e impuso su velocidad por delante del canadiense Ryder Hesjedal (Garmin), del danés Jacob Fuglsang (Saxo Bank) y del kazako Alexander Vinokurov, quien reapareció en escena tras su aciago paso por la montaña alicantina. Trató de sorprender a sus compañeros de fuga, pero no mostró su capacidad de antaño.
El grupo de los favoritos entró a 3.42 minutos del ganador, por lo que Alejandro Valverde conservó sin problemas el jersey oro. Sin cambios en la general, en un día de calor, donde se cumplió el guión previsto, el establecido hasta la llegada de la montañas andaluzas. El líder del Caisse D'Epargne saldrá hoy camino de Caravaca de la Cruz con 7 segundos de ventaja sobre el australiano Cadel Evans y 36 sobre el holandés Robert Gesink, los inquilinos que componen de momento el podio.
Después del primer bloque de montaña con los altos de Aitana y Xorret de Catí, los favoritos se dedicaron a nadar y guardar su posición, a arrancar hojas del calendario, "a salvar un día más", como suelen comentar en cuanto se les aproxima un micrófono en meta. Si no hay cumbres los favoritos no aparecen en el escenario, si acaso en los puertos peligrosos cercanos a la meta, como el caso de la Cresta del Gallo, un segunda categoría que decidió la suerte final de la carrera. En esta dificultad con la cima a 10 kilómetros de Murcia, se seleccionó el grupo de escapados y los gallos de la carrera asomaron la cresta en cabeza.