La Junta de Accionistas se celebra porque así lo reclamó Dalport y, por extensión, Vicente Soriano. En el orden del día existe un punto para debatir la conveniencia de ejercer una acción social contra el actual consejo. Esto es, censurar hasta por medios legales la gestión de un equipo que apenas lleva dos meses en el cargo.
Lógicamente, esta moción, como todas las demás, será rechazada. Sin embargo, lo que se planteó ayer durante la reunión del patronato de la Fundación fue, precisamente, lo contrario: plantear esa acción social contra la anterior directiva; o sea, contra Soriano y su equipo. Aduciendo para ello los defectos de su gestión, que ha provocado unas pérdidas al final del ejercicio que serían causa de disolución de la entidad. Una forma de hacer pagar la zozobra de verano que han hecho pasar Dalport y Soriano al club.
Sin embargo, se decidió que, en todo caso, sea el propio club y no la Fundación la que, en todo caso, ponga sobre la mesa esa censura. Aún así, la tesis contraria sería la de no echar la vista atrás y dar por finiquitado el caso Dalport.