El Bioparc, por aquello de ser uno de los nuevos patrocinadores del club, fue el escenario para la presentación Serhiy Lishchuk como nuevo jugador del Valencia Basket. El que fuera rival del equipo valenciano en la última Eurocup llega con la intención de dar poder al juego interior, avalado por sus 2,10 metros. Para el ucraniano es su primera experiencia en el extranjero y llega, como fácil imaginar, con ganas de "dar un salto en mi carrera", a la vez que reconocía estar maravillado con la ciudad a la que había aterrizado. En teoría, es el último refuerzo de la plantilla, aunque queda un puesto todavía por cubrir con un jugador nacional.
Quien no lo cubrirá será Shammond Williams, quien ayer acudió al acto de conciliación para la rescisión de su contrato sin que hubiera un acuerdo. El hecho de que el jugador esté en la ciudad da que pensar que el acuerdo puede estar cercano (el quiere cobrar íntegramente los 1,3 millones de contrato y el Valencia le ofrece la mitad). Si no hubiera acuerdo, el club lo tiene claro: si hay que ir a los tribunales exigirán la libre rescisión del contrato para que el americano no cobre nada. Pero antes puede haber acuerdo.