LEVANTE-EMV
«El problema del Valencia CF son aquellos que lo que dijeron hasta el 27 de agosto lo están borrando con el codo: lo hicieron con Dalport, con una empresa que quería colocar 18 millones y lo están haciendo ahora con los accionistas minoritarios. Lo que escriben con la mano derecha lo borran con el codo. Esos son los que están mandando ahora». El representante legal de Dalport, Víctor Vicente Bravo, empleó buena parte de la jornada de ayer en explicar, o tratar de explicar, los aspectos de su propuesta para hacerse con el control del Valencia CF y reiteró su teoría de la conspiración para explicar el fracaso de la misma.
«Se va a demostrar que los fondos existen y entre Dios y la justicia española tendremos la respuesta» aseguró en una entrevista concedida a Levante TV, en la que cargó contra Bancaja al asegurar que «está jugando su partida para no perder su poder en un consejo que está puesto por ellos y hacer un ampliación que sólo es un parche, que no soluciona nada. De los 92 millones ya se han gastado 70 y el mes que viene ya no podremos pagar las deudas». Del grupo financiero dijo lo habitual: que es de Estados Unidos y que «ahora, a través de bancos y notarios, vamos a dar a conocer los fondos y las empresas que participan y que la sociedad valenciana elija si quiere que participe»
De la reunión que mantuvo con Rafael Blasco, que desveló Levante-EMV, tan sólo dijo que el conseller «no representaba al gobierno, sino a conocerme y saber mis inquietudes. Sé que la reunión la escuchó toda Valencia de una forma que no me parece ética».
En Radio Esport, justificó que su mensaje no calara en «el efecto propio de las cortinas de humo que se han puesto. Pero la verdad es una sola y cuando salga el sol y haya luz, se podrá ver todo. No me dejaron ni hablar».
Se negó a explicar las condiciones del contrato de compraventa con Soler y Soriano «porque eso es desviar la atención» y cuando fue preguntado sobre qué credibilidad puede tener un mensaje que cambia las cifras a invertir (ora 200 millones, ora 700) dijo que «no se trata de convencer mediáticamente, sino con hechos».
En Bancaja, «ni una tarjeta»
El dinero sigue sin aparecer. «Vamos a demostrarlo» y cargó contra José Luis Olivas «nos invitó a cenar pero no asistió. Puso dos personas de su gabinete y ni siquiera nos dieron una tarjeta. Fue una mera reunión como especulativa, sin permitir integrarnos. Y a partir de ahí cerraron las puertas y empezaron a difamarnos. Hablaron con el resto de cajas de España para desacreditarnos. Si te invitan a cenar y no hacen más que golpearte la cabeza, está claro que no eres bien venido. »
También se negó a facilitar el nombre de sus anunciados socios valencianos. «Los daremos cuando se hagan las intervenciones judiciales y confirmemos los fondos. Ahora, todos los que hablan bien de Dalport sufren graves consecuencias. Miren al secretario del consejo del Valencia, que lo sacaron porque estuvo en el acto de compraventa. A la señora que estaba a cargo de la Fundación, la obligaron a renunciar. A los minoritarios que vendieron para formar parte del 50,3 por ciento les han hecho extorsión psicológica. No quiero crucificarlos».
De su relación con Vicente Soriano, lo justito: «nuestra relación es la de comprador y vendedor y nada más. Tuvo poderes para salir a comunicar el nombre de Dalport. Nada más. A mi no me ha hecho nada malo el señor Soriano. Quien vende no comete ningún error. La venta de las acciones no es el problema».
Y cargó contra el consejo: «ejercenuna autoridad profanando. Por eso vamos a los tribunales».
En cualquier caso, acusa de absolutismo a los actuales rectores. «Si hay una empresa de Valencia, Projar, que quiere invertir y le dicen que no. Y eso que ellos no querían tomar el control».
De su condición de extranjero aseguró que «si eso es malo, no debería haber jugadores argentinos en el Valencia. ni de ningún otro lado. kempes se puso la camiseta del valencia y el inversor también.