J. M. BORT LUGAR/AGENCIA
El entorno del Levante UD se agita estos días ante la anunciada desvinculación del club de Pedro Villarroel. Tras el acuerdo alcanzado entre los administradores concursales y el abogado del ex propietario, José Vicente Santaemilia, el levantinismo espera la firma que zanje el asunto el próximo viernes. El acuerdo, a falta de reubicarse en la notaría, supondría un punto y aparte en el itinerario «granota», que tiene el objetivo fijado ahora en un cambio de poderes a un nuevo grupo empresarial y en la reclasificación del solar del estadio Ciutat de València.
Entre dos y tres meses es el tiempo que calculan los actuales gestores del Levante UD para que el 70,3 por ciento de las acciones a las que renuncia en un futuro Villarroel —al quedar anulada la claúsula—, ahora en poder del club en modo de autocartera, pasen a nuevos propietarios. «Ya hay gente interesada y es posible que se produzca un traspaso antes de fin de año», aseguran fuentes del club. El precio de las casi 80.000 acciones no superará los 5,5 millones de euros, una cifra asequible con una operación de recalificación urbanística a la vista.
Con la anunciada marcha de Villarroel, la operación urbanística más ansiada por el club de Orriols puede tomar forma pronto. Es el trampolín para la construcción de un nuevo Levante UD.