GINÉS MUÑOZ EFE
Debía ser un duelo de artilleros entre dos de los mejores nueves del mundo, el duelo del morbo. Ibrahimovic contra Eto'o, ambos enfrentándose a sus ex compañeros tras protagonizar el trueque del verano.
Sin embargo, Inter y Barcelona empataron 0-0 y a Zlatan y Samuel apenas se les vio, sobre todo a este último, cuya única aparición ofensiva se produjo a poco del final, cuando intentó sorprender a Valdés con una inocente falta lejana.
Ibrahimovic, a quien la afición interista recibió de uñas, no hizo mucho más: dos controles de cierta dificultad tras sendos pases magistrales de Xavi que al final no acertó a rematar.
Con todo, el conjunto azulgrana mereció los tres puntos. Pudo golear cuando peor jugó y apenas dispuso de ocasiones cuando tenía al Inter encerrado en su campo en la segunda mitad.
El Inter sólo apareció en la segunda parte. En la primera, el equipo de Jose Mourinho careció de rigor táctico y su fragilidad e indolencia en la fase defensiva le podía haber costado el partido, donde el Barça tuvo media docena de clarísimas ocasiones, pero le faltó le faltó velocidad y organización ofensiva.