M. DOMÍNGUEZ VALENCIA
Mientras Víctor Vicente Bravo hacía bolos por los medios de comunicación reiterando que tiene 700 millones y que los enseñará algún día, los rectores del Valencia CF intentan darle ya carpetazo a este asunto. Sin embargo, las réplicas del terremoto son lo suficientemente sonoras como para dejar todavía versiones e interpretaciones.
Aunque Manuel Llorente ha intentado hablar lo menos posible de Bravo y su grupo, ayer no podía menos que referirse al caso. Y lo hizo dejando una idea para el hombre de negocios argentino.
Llorente hizo un ofrecimiento, de alguna forma, envenenado. «Dalport ya no está en nuestros pensamientos. Pero si están dispuestos a invertir como dicen que quieren hacer, tienen las puertas abiertas. Hemos leído repetidamente que para ellos esto es un negocio («Un club de fútbol con el aspecto inmobiliario y las posibilidades que tiene con el viejo Mestalla, es un atractivo muy interesante para los inversores que tenemos» dijo a Superdeporte). Pues están invitados a comprar los terrenos de Mestalla y a hacer el hotel de siete estrellas. Son las mejores opciones de negocio y lo tienen a su disposición. Y no tiene el porqué meterse a gastar dinero en jugadores ni nada parecido. Ahí tienen el negocio asegurado».
Lógicamente, en el club saben que Dalport no va a hacer ofrecimiento alguno. Más aún, la tesis que manejas es que Bravo no está más que cumpliendo con una estrategia bien diseñada ante los vendedores de las acciones (Soler y Soriano) para que no le puedan recriminar que ha incumplido compromiso contractual alguno y así no pagarles lo que les adeuda y que no se irá sin ser indemnizado.