ÁLEX SERRANO VALENCIA
El Levante continúa con los actos del Centenario del club. Ayer presentó dos libros de la colección creada especialmente para la ocasión, Levante, del udelage al nuevo milenio, del columnista de Levante-EMV Salvador Regües, y Cien años de soledad granota, del escritor Pedro Sempere.
La obra de Regües repasa la vida del Levante desde el final de la Guerra Civil, en 1939, hasta la actualidad, sazonado por anécdotas de la época relatada en cada momento. Regües aseguró que el Levante «aún no ha completado la primera travesía en el desierto granota, aunque vemos oasis y creemos que ya hemos llegado», pero auguró un «buen futuro, tanto económico como deportivo» al club que dirige provisionalmente Quico Catalán, presente también en el acto. Regües insitió en que la obra está concebida «para levantinistas, pero también para aquellos que no lo son e incluso para aquellos que no son ni aficionados al fútbol», porque su único deseo es que todos «se paren a leerlo», ya que los beneficios irán directamente al propio Levante.
Soledad levantinista
El acto fue una nueva reafirmación del levantinismo en el que no faltaron referencias al olvido que sienten los aficionados granotas en la ciudad de Valencia. Precisamente el libro de Sempere, Cien años de soledad granota, incide en este aspecto. Sempere, de quien el coordinador de la colección, el profesor de literatura y también escritor José Vicente Peiró, dijo que el levantinismo tenía que sentirse «orgulloso de tener una de las mejores plumas valencianas», comentó que los granotas «se sienten solos, en la familia, en el trabajo, en el colegio, pero sobre todo en el estadio por todos aquellos que desertaron». Aun así, Sempere hizo hincapié en que esa soledad les hace «más fuertes». Cien años de soledad granota es, en palabras de su autor, la continuación de No le digas a mi madre que soy granota: «Aún no ha llegado el momento de decirlo».