EFE SANTA CRUZ DE TENERIFE
El Tenerife se erigió en el primer equipo capaz de ganarle a un Athletic que se quedó a las puertas de protagonizar el mejor arranque liguero de su historia en un Heliodoro Rodríguez López, que esta vez no fue territorio amigo para el conjunto vasco, que ofreció una imagen decepcionante. Tres triunfos había conseguido el Athletic en sus tres últimas visitas a la isla del Teide, pero en esta ocasión el conjunto chicharrero ganó con todo merecimiento merced al tanto postrero de Mikel Alonso.
Optó Joaquín Caparrós por las rotaciones habida cuenta de la compresión del calendario, ya que hasta siete variaciones presentó el once inicial bilbaíno con respecto al partido contra el Villarreal, pero los resultados no fueron los esperados a tenor del marcador final y de la imagen ofrecida sobre el césped. El Athletic se vio superado en todo momento por un Tenerife que, tal y como se esperaba tras el estrépito de Mallorca, salió a morder desde el pitido inicial.
Apenas transcurrido un minuto, Gorka Iraizoz se sintió generoso y con un despeje defectuoso habilitó a Richi para que rematara a la red, pero el medio blanquiazul golpeó muy blando y le dio tiempo al meta visitante a que enmendara el único borrón de una actuación estelar. La segunda demostración de la buena estrella que acompaña al conjunto vasco en este inicio de temporada llegó en una internada hasta la línea de fondo de Alfaro, a cuyo pase no llegó por centímetros Nino en boca de gol.
El Athletic, que sólo amagó a balón parado, no hizo nada por evitar que el partido adquiriera un ritmo de vértigo, lo que benefició claramente al Tenerife, cómodo en el constante ir y venir. En el intervalo de dos minutos, Gorka se ganó a pulso el sueldo con tres paradas de mucho mérito ante los intentos de Román Martínez, Belvis y Nino. En la que nada pudo hacer el meta vasco respiró con alivio al ver que uno de los asistentes de Álvarez Izquierdo anuló por situación antirreglamentaria el tanto de Nino, cuya impotencia fue en aumento cuando Iraizoz le volvió a arrebatar la gloria.