RAMÓNN OROSA MENDRISIO (SUIZA)/EFE
El australiano Cadel Evans se resarció en los mundiales de Mendrisio de la aciaga temporada que llevaba y lo ha hecho con una impresionante victoria lograda ante el resto de favoritos en el momento crucial de la carrera.
Justo cuando volvió a flojear la estrategia del equipo español, que encontró en el sensacional Joaquím Rodríguez quien le salvase los muebles con un bronce que a él le sabe inmensamente más dulce que a la selección en pleno.
Ese bronce fue al final más un tiro al palo que el gol que se le supone a una medalla, ya que pocas veces se le han presentado las cosas mejor a España que hoy, ya que a 5 kms. del final se vio en una situación más que deseada, con tres hombres en un grupo de nueve por delante, y Alejandro Valverde y Samuel Sánchez en él.
Pero al murciano, como el año pasado en Varese, le faltó algo y no dio continuidad al excelente trabajo de Purito, extraordinario, y Samuel, como siempre donde debía. O fueron las fuerzas, comprensible tras la Vuelta y una semana psicológicamente muy dura, o que no vio el momento de salir a un ataque de Damiano Cunego que le hubiese llevado en volandas hacia el australiano.
Ahí, a un par de kms. del final, se le fue el oro a España, ya que Purito, exhausto tras mucho rato de duro trabajo, bastante hacía con aguantar al desatado Alexandre Kolobnev.
Cancellara, por detrás, casi se cansaba de hacer el trabajo a todos, aunque al final no pudo aguantarse y catapultó a Samuel a la cuarta plaza. El suizo era la rueda del asturiano y el campeón olímpico volvió a responder como acostumbra.
La tercera gran estrella del equipo español, el tricampeón mundial Oscar Freire, no estuvo entre la veintena de mejores que quedó por delante en la última vuelta y perdió la oportunidad de convertirse en el mejor mundialista de la historia. Así, ya solo le queda una oportunidad, la del año que viene en Australia para superar a los legendarios Eddy Merckx, Alfredo Binda y Rick Van Steenberger.
La preciosa vuelta final, aunque no del todo bien acabada por España, no fue sino el remate a una grandísima jornada de ciclismo, de las que se recordarán con los años.
Para España la tarde que pudo ser histórica, pero acabó con sabor agridulce por la opción de Valverde y Sánchez en la escapada que decidió las medallas.