MOISÉS DOMÍNGUEZ VALENCIA
El presidente de la Vila Joiosa Rugby Club, Ignacio Dávila, ha criticado abiertamente la política de subvenciones de la Generalitat Valenciana a clubes de élite, pero bajo un prisma no abordado hasta el momento. El máximo mandatario vilero considera que existe una discriminación positiva, de tal forma que los clubes femeninos reciben buena parte de dichas subvenciones. «No dejo de valorar el trabajo que hace cada club, que es meritorio, pero hay mucha disparidad en el reparto».
Las ayudas a los clubes con participación en competiciones oficiales y ligas de deporte no profesional —lo que no quiere decir que sus deportistas no sean profesionales, pero que excluye a fútbol y baloncesto— se adjudican en función a distintos parámetros, entre los que también influyen poderosamente los éxitos conseguidos.
En ese contexto, los clubes más agraciados del reparto de 2009 son, entre otros, Ros Casares, Valencia Terra i Mar, Parc Sagunt y Elda Prestigio; esto es, todos femeninos.
La Vila Joiosa Rugby Club es una entidad que requiere de, por lo menos, 25 jugadores y milita desde el año pasado en la división de honor. La tesis de Dávila radica en un factor nuevo. «Ya sé que no es políticamente correcto decirlo, pero es mucho más difícil llegar y disputar una competición del máximo nivel masculina que femenina».
Y, para ello, se remite a un supuesto: «Deportes con cinco o siete jugadores en cancha —en alusión a baloncesto y balonmano— Ficho tres extranjeras, subo a División de Honor, tengo una subvención alta y me puedo mantener. Así un club tras otro. Al final, tengo cinco de la misma comunidad en un deporte —el balonmano—». Y otro ejemplo que sostiene es que «el baloncesto femenino recibe el 11,37 por ciento del total y el rugby masculino, con dos equipos, sólo recibe el 3.55 %».