Para el Valencia Terra i Mar, la sanción es todo un "papelón" porque es la primera vez que se produce un caso en el club. Sin embargo, el director Rafael Blanquer sigue la corriente de Odriozola. "Cuando el positivo es positivo, no tiene vuelta de hoja. Pero aquí sólo lo "parece", pero ante la duda, se castiga. No es algo que diga yo: es que la Federación Española lo tiene muy claro".
La detección provocó un episodio truculento, cuando a Onyia se la sacó deprisa y corriendo del Europeo de pista cubierta de Turín. Ahora, la atleta tendrá que ser apartada del club. "Los expertos aseguran que el clembuterol, en esas proporciones tan ínfimas que se detecta, que es menos del 0.01, ni siquiera beneficia al atleta, más bien todo lo contrario. Con los datos fríos en la mano, no tengo más remedio que creer ciegamente en ella. Si las pruebas fuera de otro tipo, habría sido expulsada de la entidad en el primer minuto y sin sentir absolutamente nada". La atleta permanece recluida en Nigeria desde que el caso fue detectado.
El doctor Jorge Candel, que por entonces era el médico del club, también mantenía en su momento su incredulidad por el tipo de dopaje detectado.
Onyia empezaba a competir por España tras varios años en que tuvo que tramitar el cambio de nacionalidad. De hecho, su nacionalización consiguió acelerarse y ya pudo competir en el año 2008. Curiosamente, la fortuna no la había acompañado, pese a estar llamada a mejorar claramente los registros de Glory Alozie.
En el Mundial de Pista Cubierta de Valencia se cayó cuando daba la sensación de que iba a lograr una medalla.
Y en los Juegos de Pekín fue eliminada en las series previas de forma sorprendente en un concurso que, además, se puso bastante barato para conseguir medalla después que otras competidoras de su nivel también cayeran en seguida.