LEVANTE-EMV VALENCIA
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La sensación al salir del vestuario del Nou Estadi era unánime en la plantilla levantinista: indignación y enfado por el arbitraje del madrileño Lesma López. Tres expulsiones y un penalti en contra fue demasiado para un Levante que clamó contra el colegiado.
Javi Guerra, expulsado al filo del descanso, reconoció que su expulsión era merecida, aunque aseguró que su intención fue "meter el pecho". Sin embargo, el delantero también se quejó del arbitraje: "En el vestuario lo comentábamos, el árbitro ha querido demostrar muchas cosas, las tarjetas le quemaban, se ha vuelto loco sacando tarjetas. Hoy nos ha influido para mal. El árbitro nos ha machacado, estaba esperando cualquier motivo para pitar".
No fue el único. Rubén Suárez fue más allá: "Ya está bien, es lamentable, es vergonzoso". Suárez deseó que la afición estuviera allí con ellos "para ver la sensación de impotencia, es lo que todos tenemos". "Te apetece romper una pared", sentenció. Además, defendió una posible premeditación: "Creo que lo de este hombre es premeditado, el año pasado también la tuvimos con él. No te dejaba ni saludar al contrario. Si quería que le Levante perdiera, de una forma u otra lo ha conseguido".
Juanlu pidió la retirada "a la nevera" del colegiado: "No me voy a cansar de decirlo cada vez que me pongan un micrófono delante esta semana: ha sido un robo. Cuando cometemos un fallo el entrenador te pone suplente, a este árbitro deberían dejarlo un par de semanas sin arbitrar. A ver si cogemos respeto porque se están riendo de nosotros".
Por su parte, Ballesteros, protagonista de la jugada del penalti, explicó que dentro del campo "no te dejaban ni hablar, te trataban como una mierda".