ALBERTO SOLDADO VALENCIA
Álvaro y Genovés II cumplieron con el ritual de no decir nada en la presentación de la final del domingo, 12 h. en Sagunt: harán lo que puedan, llegan cargados de ilusión, lo de antes no tiene nada que ver, el domingo intentarán sumar títulos, y que salga una buena partida. Lo de siempre.Las presentaciones son eso, una manera de ambientar el día grande de este deporte.
Hace decenas de años los boxeadores se insultaban ante la prensa, a veces incluso hacían amagos de zurrarse; todo un espectáculo. El boxeo, calificado como noble arte, que ya es tener valor, tiraba mano del guión previo para llenar los escenarios. A veces el montaje llegaba hasta el tercer asalto, cuando uno de los dos caía a la lona en un rifirrafe resuelto con un golpe al hígado que en tiempos sin televisión no veía nadie. La pelota, que sí es deporte noble, debe modernizarse en estas cosas mediáticas.
No basta con un powerpoint cuya principal consecuencia es perturbar la atención hacia la palabra de quien habla, cuando lo primero, ya saben, fue el Verbo. No basta con las siempre bondadosas prédicas de José María Cataluña, que, este sí, irradia su amor a la pelota y lo manifiesta con recuerdos y anécdotas; y con justos y repartidos reconocimientos. En ese sentido, nadie puede acusarle de sectarismo. El director general del deporte, Mateo Castellá, se lanzó a parlamentar en valenciano, que siempre es de agradecer en un ámbito que tiene a ésta como primera y casi exclusiva lengua. Está bien lo de botar y probar las pelotas de Carcaixent. Genovés II pareció coger una de mucho bote mientras que Álvaro se mostró dubitativo y tardó un par de minutos más en la elección. Todo eso es liturgia clásica. Nada nuevo. Oltra será el feridor de Álvaro y Pedrito, el de Genovés, por sorteo.
Una partida en el más allá
Lo mejor de la presentación de ayer se vivió fuera de la presentación. Recuperar viejas glorias siempre es hermoso y fotografiarlas en la exposición de Sorolla, un gesto de globalidad cultural. Y escuchar la animada conversación entre Rovellet y Genovés sobre un próximo campeonato individual en el más allá, entre figuras históricas, una delicia. Rovellet advierte que ganará a todos. Y Genovés, le agarra el brazo y le suelta:
-"Te destrossaré les sabatilles".
-"No ! -contesta Rovellet-allí jugarem tots nuets..."
-"Ah pues, ahí no tinc rivals!" sentencia Paco.
Y los dos, se van hablando de sus cosas, indiferentes ante la enormidad de cuadros que cuelgan de las paredes. Seguramente Sorolla no vio en su vida una partida de pelota, o si la vio, no le prestó interés. ¿Se imaginan si Sorolla hubiera pintado una volea del Nel