A. BARBETA VALENCIA
Jeremy Mathieu vive en su mundo. Y no porque no quiera relacionarse, sino porque no puede. El francés aún no entiende el castellano y esta barrera le impide comunicarse con sus compañeros. Así, es habitual ver al jugador abstraído mientras el equipo está de guasa y, al margen, cuando se crean "corrillos". Y es que, al problema del idioma se une su timidez. Ayer, el francés compareció en la sala de prensa acompañado de su profesor de español Julio Haya. Y lo pasó francamente mal. El jugador reconoció que le es "muy difícil" relacionarse con sus compañeros y que "desea" aprender español lo antes posible para, de esta forma, sentirse más partícipe "de todo". El lateral desveló que es Juan Carlos Carcedo quien le hace de intérprete para relacionarse con Emery y Carlos Marchena le ayuda para comunicarse con sus compañeros. "Cuando no se habla el idioma todo es más difícil", apuntó. El defensa confesó que en las charlas que da Unai Emery "antes me las traducían al francés, pero ahora ya las escucho en español y algo entiendo". De hablar, nada.
El sábado, el jugador adelantó su posición y jugó como interior zurdo y, confesó sentirse bien: "Para mí no fue una sorpresa porque ya jugué ahí en el Toulouse, además lo hablé con el entrenador y me sentí cómodo en esa posición". "Siempre es agradable ser titular", señaló el jugador que entiende "las rotaciones debido al cansancio". "Me tengo que ganar la confianza del técnico en cada entrenamiento", afirmó para, acto seguido, lamentar "haber perdido algunos puntos a domicilio", porque "el equipo funciona bien y esperamos estar lo más arriba posible", deseó.