NEMESIO RODRÍGUEZ MADRID/EFE
Del líder, se esperan soluciones y no problemas. Los aficionados tienen escasa paciencia. Observan al líder del equipo con una mezcla de admiración y de exigencia máxima. No ahorran admiraciones cuando propicia el triunfo y tampoco críticas cuando falla. Leo Messi no ha aportado lo que se esperaba de él en los últimos, y decisivos, partidos que han llevado a Argentina al Mundial de 2010. Le llueven las críticas y crecen las presiones. Incluso de su seleccionador. "Tiene que despegar de una vez por todas", le reclama Maradona, cuyo papel de líder en el triunfo de Argentina en el Mundial de México 1986 nadie discute. No se espera de Messi que repita en Sudáfrica el gol "de la mano de Dios" de Maradona ante Inglaterra en México, pero sí la jugada del segundo, cuando regateó a seis adversarios, el último, el portero Shilton, y anotó el que está considerado el mejor tanto de la historia de los mundiales.
Messi ya la emuló el 18 de abril de 2007 en un partido de la Copa del Rey ante el Getafe. "La Pulga" regateó a cinco rivales, entre ellos el portero Luis García, y marcó. El diario argentino Clarín tituló: "Messi. El día en el que fue Maradona".
El precedente de una estrella del calibre de Maradona, que ganó el título mundial a los 26 años, condiciona todas las comparaciones en Argentina. El cálculo ahora es fácil: si el "pibe de oro" nos llevó al título en México, Messi, su sucesor, repetirá la hazaña en Sudáfrica. Y por lo que se escucha a Maradona, toda las esperanzas albiceleste descansan en Messi. "Tenemos al mejor jugador del mundo, le damos libertad para que se mueva en el campo, donde tiene la pelota y apila a tres o cuatro rivales con el Barça" y "eso tiene que demostrarlo con nosotros", dijo Maradona el pasado sábado al canal 7 de televisión de Buenos Aires.
Johan Cruyff disiente del "Pelusa" y reconoce que el delantero empieza a acusar "la presión". Y así lo señaló su artículo semanal en "El Periódico de Cataluña" en el que descargó a Messi del pobre juego de Argentina. "El fútbol es un juego de equipo por más calidad que atesores. Y para que ésta destaque, la gente que te rodea ha de hacer lo máximo para aprovechar lo mejor de ti. Argentina no lo hace con Messi y lo peor es que o no lo ven o no quieren verlo", dijo.