Las obras de remodelación de El Madrigal efectuadas en 2005 y 2008 no han sido las únicas con polémica. En el año 2000 el club amarillo realizó una ampliación del estadio municipal, en concreto de sus gradas Norte y Sur, de dos esquinas y de su tribuna. Esta obras, que promovió el Villarreal pero que pagaron el ayuntamiento y la Generalitat, tuvieron sobrecostes de hasta el 198%, según un informe del arquitecto municipal publicado por Levante de Castelló.
En este informe, realizado en el año 2000, el actual arquitecto municipal, Ernesto Ramos, y el ingeniero técnico municipal en aquella época, Carlos Arenós, aseguraban que en sucesivas ocasiones por parte del Club y del redactor del proyecto «se ha hecho caso omiso de las recomendaciones efectuadas respecto de la adecuación de las obras a los proyectos aprobados parcialmente». En el informe se criticaba que unas obras que tuvieron un presupuesto de licitación de 874.000 euros acabaran costando 2.817.000 euros, un precio muy superior y que por convenio pagaron las administraciones públicas. Según explican los técnicos municipales, el sobrecoste fue de 1.956.000 euros.
Las tres actuaciones fueron financiadas por el Ayuntamiento de Vila-real. Pero el sobrecoste más sonado lo sufrió la reforma de la tribuna. Las demoliciones, las obras de albañilería y las de fontanería y electricidad costaron un 198% más del presupuesto de licitación inicial. En este caso, la Generalitat era quien corría con los gastos. Las únicas obras que no levantaron suspicacias fueron las realizadas en 1998, financiadas por la Liga de Fútbol Profesionial. s. pitarch castelló