GERARD S. FERRANDO VALENCIA
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El Levante se auto inscribe en los candidatos para el ascenso después de conseguir su resultado más abultado de la temporada ante un Numancia que ofreció mucho menos de lo que se esperaba. El buen hacer de los locales en el primer tiempo ahogó las aspiraciones de su rival y, aunque se acabó la misma con tan sólo un gol de ventaja, las sensaciones generadas por unos y otros eran bien distintas. En la segunda, más igualdad, un empate inesperado, pero una nueva reacción local, generada también desde la animosa grada, que propició que al final la tarde fuera una auténtica fiesta en este inexpugnable Ciutat de Valencia.
El partido empezó con una ocasión de Juanlu y otra de Xisco Nadal. Los minutos pasaban y se jugaba cada vez más en una sola dirección, la de la portería de Eduardo. No hacía falta saber mucho de esto para pensar cuál sería la consecuencia y ésta llegó en forma del gol conseguido por Iborra en el primer palo a la salida de un córner sacado por Rubén.
Sin duda, el resultado era justo pero, viendo los precedentes de esta temporada, se sabía insuficiente. Los locales se gustaban y ya lo intentaban de cualquier lado. A la electricidad de Juanlu por la izquierda se unía la seguridad de Iborra en el centro, tocando y saliendo de las marcas con una facilidad pasmosa y también la tranquilidad que da ver atrás a un Ballesteros que no pierde nunca la forma ni la posición. A todo eso, el encuentro entraba en una fase algo más tranquila en los quince minutos previos al descanso y eso lo aprovechaban los numantinos para tener más el balón y ganar un poco en confianza. Eso sí, el peligro siempre era blaugrana.
La segunda parte empezaba con un mini susto para el Levante UD más bien por la rareza de ver al Numancia llegar con opciones que por la peligrosidad de la acción en sí. Aún así, y en una ocasión que no parecía llevar a nada, Mario se inventó un disparo desde fuera del área que se coló por el palo izquierdo de un Reina que, mal colocado, no reaccionó a tiempo. Tras varias ocasiones fallidas, Javi Guerra se plantó en el área, controló y cruzó el balón de forma espectacular para marcar. Por si fuera poco, Pavón era expulsado casi inmediatamente, aunque, todo sea dicho, esto coincidió con los peores momentos de los locales hasta el punto de que hubo que esperar al tres a uno, obra de, Juanlu, para respirar. Al final, fiesta total en un Ciutat que ya sueña con cotas más altas y que sigue siendo todo un fortín.