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unque parezca raro, el Valencia ganó gracias a un gol que no fue obra de ninguno de los "petits suisses" que conforman su ataque. Al contrario: el artífice de tal acontecimiento fue David Navarro, un fornido zaguero, que ya marcó ante el Slavia y que suma siete tantos en los 103 partidos oficiales -y parece que fue ayer cuando debutó- que lleva de "blanc i negre". Al central porteño (de Sagunt) le han venido de cine los dos cursos pasados a las órdenes del profesor Gregorio Manzano, un técnico de escaso relumbrón mediático, pero con acreditada autoridad pedagógica y dotes psicológicas para reconvertir a un tarambana (que diría don Arturo Tuzón) en un maduro referente.
Al actual entrenador del Mallorca, el "antiemerismo" rampante le viene señalando como futurible para el banquillo de Mestalla. Como es conocido, a Unai le tienen condenado a la defenestración, bien inmediata, en cuanto las circunstancias se tuercen, bien al final de temporada, haga lo que haga. El caso es que sus turbulentas relaciones con Fernando Gómez y la intransigencia de Manuel Llorente, quien, dada la situación del club, no consiente vacilaciones, han convertido la andadura de Emery en un arriesgado paseo sobre el alambre. Así será en lo que resta de campaña, y ya veremos si, al final, aunque supere la trayectoria con éxito, le perdonan su autonomía de criterio y su independencia mediática.