J. M. BORT VALENCIA
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Hay muchas conclusiones que sacar del GP de 2009 y una de ellas es, indudablemente, el fortalecimiento de la relación entre Francisco Camps y Bernie Ecclestone. Como dos amigos, el uno junto al otro, el presidente de la Generalitat Valenciana y el dueño de la Fórmula 1 disfrutaron mano a mano de las dos últimas carreras de la jornada. Lo hicieron en el séptimo piso de la Torre de Control del Circuit, el lugardonde el Consell ejerció de anfitrión ante el magnate inglés, quien ha exprimió al máximo su fin de semana en Valencia. Ha visto las motos y el tenis en el Agora.
Justo cuando el semáforo de la carrera de 250 cc encendía su luz verde, Camps hizo acto de aparición. Junto a las oficinas de Dorna le esperaban Ecclestone, que había llegado antes junto a Fernando Roig, uno de los pilares de Valmor; Carmelo Ezpeleta, director de Dorna, y la consellera de Turismo, Trini Miró. Por delante habían subido el vicepresidente económico, Gerardo Camps, el presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, el ex campeón del mundo de rallyes, Carlos Sainz, y el alcalde de Cheste, David Doménech.
En su segunda visita consecutiva al Circuit, Ecclestone no habló para los medios de comunicación. Pero se mantuvo pegado como una lapa, con una media sonrisa de complicidad en la cara, junto a Camps cuando este tomó la palabra ante los micrófonos. El gesto fue respondido por el presidente con un guiño a su invitado. "Aquí tenemos a Bernie Ecclestone y a Carmelo Ezpeleta, que están apostando continuamente por nuestra tierra. Tenemos que agradecer al mundo del motor que diera el primer tirón por Valencia".
El presidente autonómico aprovechó para valorar la firma del protocolo que amplía la continuidad del GP hasta 2016. "Valencia es el primer lugar de España que confirma que sigue el GP", dijo, antes de tomar el ascensor hacia el séptimo piso junto a Bernie.
Terminada