JOSEP BARTUAL CHESTE
Héctor Barberá (Aprilia) no olvidará nunca la undécima edición del Gran Premio de la Comunitat Valenciana. Ayer se ganó dos bonitas páginas en la historia del motociclismo mundial, ya que fue el último ganador de una carrera de 250 cc -el próximo año Moto2 sustituye al cuarto de litro- y además se proclamó subcampeón del mundo tras la caída de Marco Simoncelli. Es la segunda vez que el de Dos Aguas conquista el número 2 del mundial -lo hizo en 125 cc en 2004, también en Cheste-, y como en la primera ocasión dará el salto de categoría al año siguiente. Tras el increíble éxito de ayer, el valenciano se subirá hoy a la Ducati Desmosedici del Aspar Team en MotoGP, el próximo reto del joven de 23 años y de la estructura alcireña, ya que ambos serán debutantes en la categoría reina.
Barberá compartió protagonismo ayer con el japonés Hiroshi Aoyama (Honda), quien se proclamó último campeón del mundo de 250 cc por delante del valenciano. El resolución del título no estuvo exenta de emoción. Aunque el nipón de 28 años tan sólo necesitaba terminar undécimo para ganar la corona, una salida de pista a final de recta en la novena vuelta cuando era tercero le relegó justo a esa posición. Suerte tuvo de no caerse. Los nervios se adueñaron de su "box", pues en ese momento su gran rival, Marco Simoncelli (Gilera), se había puesto líder la carrera.
Segundo golpe de teatro
El japonés controlaba la situación desde atrás e incluso ganó una plaza. Marchaba décimo cuando se produjo el segundo golpe de teatro en la última carrera de la historia de 250 cc. A falta de siete giros para el final, Simoncelli se iba por los suelos en la curva Doohan, tal vez porque sentía el aliento de un Héctor Barberá que no se quería conformar con la segunda plaza en casa y le presionaba. "Me fastidia acabar el mundial y una carrera así, me fastidia mucho. Me ha dado un buen susto la moto al pisar la rueda trasera la tierra que había en la zona de hierba y cuando he regresado, en la siguiente curva me he caído, pero sinceramente no esperaba acabar así. He intentado hacer todo lo que he podido y estaba intentando ganar la carrera y creo que iba por buen camino, pero he fallado", reconoció el campeón del mundo de 250 cc en 2008.
La caída del italiano dejó el camino libre a Barberá para ganar la carrera y al japonés para adjudicarse la corona mundial. La grada vibraba ante la segunda victoria española de la jornada, y el toledano Álvaro Bautista completó la fiesta con el segundo peldaño del "cajón", por delante de De Rosa (Honda).
"Terminar en el podio es bonito, pero quería ganar", dijo el toledano tras la carrera, quien tuvo "problemas con el neumático trasero, que deslizaba y se terminó antes de lo pensado, y no podía abrir gas". Por este motivo se complicó "seguir a Simoncelli y Barberá". Tras observar la caída del piloto italiano, Bautista pensó "en terminar segundo" y conformarse con el resultado. "Querría haber tenido un final de campeonato diferente", explicó. "En las últimas tres carreras lo perdimos, ya estaba todo decidido", comentó.
Faubel, final amargo
A quien no le fueron nada bien las cosas fue a Héctor Faubel, que buscaba remontar puestos en la carrera cuando acabó por los suelos en la séptima vuelta.
Barberá: "Es muy bonito ganar ante mi gente"
"Ha sido una pasada. Es un sueño ganar la última carrera de 250 cc de la historia. Y además he conseguido el subcampeonato. Con estas palabras definía el piloto valenciano Héctor Barberá sus sensaciones tras coronarse ganador de la carrera, un triunfo que dedica a su hermana, embarazada de casi 9 meses. "Es para ella, para la familia, los amigos y todos los que me han apoyado", añadió. "Ha sido muy bonito celebrarlo con mis amigos (se autodenominan el Club Desmadre) en la vuelta de honor, que me han montado una muy buena", explicó el piloto de Dos Aguas, quien desveló el por qué de llevar el nombre de "Barberix" en el casco. "Los amigos conmemoraban así el 50 Aniversario de Asterix y Obelix", dijo.
Barberá valoró el hecho de ganar en casa. "Es lo más bonito", afirmó. "Es una carrera que he disfrutado mucho. Y una vez he visto que Simoncelli ya no estaba en la pista ha sido otra motivación más para pasarlo bien", añadió.
El edetano Héctor Faubel lamentó su desgracia. "Me sabe muy mal terminar con una caída, sobre todo ante mi afición. Pero no he conseguido en todo el fin de semana estar cómodo con la moto y al final me he vuelto a caer como en los entrenamientos", dijo. "Ahora ya sólo pienso en Moto2 y en la prueba que haré el martes con la FTR", añadió.