ANTONIO GUTIÉRREZ SEVILLA/EFE
El Sevilla mantiene la tercera plaza en tabla gracias a su victoria por 3-2 en un partido vibrante, ante un Villarreal que confirmó su mejoría pero que se fue de vacío al no superar la gran pegada del rival.
El partido fue entre dos equipos que apostaron por el juego de ataque, por tutearse y que quieren al final de la temporada estar entre los mejores de la Liga, por lo que se vio alternativas en un marcador que pudo ser favorable a cualquiera.
Así, el equipo castellonense salió adelantado y con presión sobre la defensa sevillista para complicar el juego del balón, pero los locales superaron éste dispositivo con balones en profundidad.
Después de que el argentino Diego Perotti lo intentara por primera vez ante el meta Diego López a los seis minutos, dos después el brasileño Luis Fabiano rompió muy bien el fuera de juego y puso el primer gol, con el que celebró de la mejor manera los 29 años que cumplía ayer.
El centrocampista francés Robert Pirés probó en dos ocasiones ante Andrés Palop, quien reaparecía tras varias semanas lesionado, antes de que a la tercera acertara con el marco sevillista después de una bonita jugada visitante al borde de la media hora.
El equipo visitante se mantuvo en la segunda parte con las buenas maneras de la primera y complicó mucho el juego de un Sevilla sin la claridad suficiente para llevar el peso del partido y que se desesperó al no encontrar el peligro por las bandas ni por el centro del ataque.
Los de Valverde encontraron el primero a su mejor juego con un gol de uno de sus mejores hombres, David Fuster, pero Luis Fabiano sólo tardó dos minutos en empatar y además hacer despertar a un Sevilla aletargado.
Kanouté, que había salido por Negredo tras el 2-2, sólo tardó, por su parte, cuatro minutos en poner a su equipo por delante con un buen cabezazo con el que se anticipó a Diego López.