M. DOMÍNGUEZ VALENCIA
La presencia de dos equipos en las categorías de plata del fútbol sala, con plantillas eminentemente valencianas (el equipo masculino, por ejemplo, sólo tiene un brasileño y un mallorquín) es la punta del iceberg dentro del espectacular binomio que protagonizan el Colegio Hermanos Maristas y la Universitat Politècnica de Valencia. Han hecho del fútbol sala una de sus especialidades deportivas y, desde la más tierna edad escolar, los jóvenes participan en los entrenamientos con la mente puesta tanto en practicar deporte como en soñar con la posibilidad de alcanzar los equipos de élite.
El masculino está cada vez más cerca de dar el salto a la División de Honor, la auténtica liga de las estrellas de este deporte. Son segundos de su grupo e invictos y lucharán en la promoción de ascenso casi con toda seguridad. Las citas de sábado a las 18.30 horas en el pabellón del Politècnic son ya una obligación para la cada vez más fiel afición. Y este año, además, se les ha unido el equipo femenino, también bajo la doble advocación Maristas-UPV, que luchará por su consolidación.