MOISÉS DOMÍNGUEZ VALENCIA
?
La ciudad de Valencia tuvo, no hace tanto tiempo, un equipo de waterpolo de campanillas. Estuvo un par de temporadas en la élite sin desentonar lo más mínimo. Pero como todas las entidades que dependen de los patrocinios y nada más, desapareció de la forma más traumática. Sin embargo, había quedado un poso. Sin malgastar ni siquiera el concepto, y a través de los padres de aquellos niños y jóvenes que le habían cogido el gustillo al tema, empezó el camino de regreso.
El equipo se reconstruyó y, a base de jugadores casi íntegramente valencianos, empezó a desandar el camino. Ascendió la pasada temporada desde la Segunda División y en el actual curso es la gran revelación de la temporada: son líderes de Primera División, con cuatro victorias en otros tantos partidos. Tan sólo el Cataluña le aguanta la estela de momento.
Y lo habían avisado
Sorpresa o no, en el club mantienen una máxima: es el momento de creer. Los jugadores que dirige Rubén Rodríguez y la afición son felices por ser la sorpresa de la competición.
Lo más curioso es que, cuando el equipo iniciaba el camino de regreso, lo anunciaban a los cuatro vientos: "para 2012 queremos estar nuevamente en división de honor" aseguraba el presidente, Ignacio Furió. ¿Cómo pensar eso un club que seguía haciendo de la precariedad su forma de vivir?. Desde entonces el resultado abruma: un ascenso y un liderato provisional.
El club tutela además una más que interesante escuela, donde la máxima apócrifa es: "tu también puedes jugar con los mejores". Y los jugadores locales son, para los más pequeños, la demostración de que la afirmación no es un farol.
De momento, el Waterpolo Turia disputa sus partidos en el Polideportivo del Nazaret, mientras el futuro aguarda al otro extremo de la ciudad: en el proyectado pabellón de Nou Moles, el antiguo Marcol, donde tendrán comodidades para seguir fomentando uno de los deportes que más éxitos han dado en las citas olímpicas.