LEVANTE-EMV/EFE VALENCIA/MADRID
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Las caras de los jugadores del Real Madrid en el entrenamiento de ayer por la mañana eran un poema. No es para menos. El equipo formado por estrellas de la talla de Kaká, Benzema, Xabi Alonso o Albiol poco pudo hacer ante el Alcorcón, que volvió a humillar a los blancos en lo que parecía el día del sorteo un simple viaje para hacer turismo, fotos y pedir las camisetas de los jugadores blancos pero que se convirtió un asalto al Bernabéu en toda regla. Tras el paso de los hombres de Anquela por el coliseo del Paseo de la Castellana, el incendio se propagó por el estadio blanco, que acabó pidiendo la destitución de Mauricio Pellegrini y lanzando vítores a Guti, lesionado con una extraña dolencia que él niega tener.
Esta mañana, sin embargo, Florentino Pérez, el presidente del club, daba la callada por respuesta en un acto conjunto con José María del Nido, presidente del Sevilla. Probablemente, Florentino se está guardando su opinión para no avivar las llamas de origen alcorconero que ahora queman a los propios jugadores. que son los que vivieron la pitada sobre el césped del Bernabéu y los que se encuentran en el ojo del huracán.
Casillas da la cara
Quien sí dio la cara fue el de siempre, los más comprometidos: Íker Casillas. El portero madrileño reconoció ayer que toda la culpa era de la propia plantilla: "Los jugadores somos los primeros que tenemos que entonar el "mea culpa"". En palabras del propio cancerbero se detecta, quién sabe, cierta confrontación con el presidente blanco. Florentino Pérez aseguró que no ganar ningún título no era "un fracaso" para el club que más se ha gastado este verano y ha hecho los fichajes de más relumbrón. Casillas se mostró resignado y aseguró que si Florentino lo ha dicho no le iba a "llevar la contraria": "Tiene todo mi apoyo y todo lo que haga y diga me parece fenomenal". Ahora es el turno de que aquellos que tienen galones se echen el vestuario a las espaldas.
Raúl: "Esto ha sido
un palo muy gordo"
Raúl González, capitán del Real Madrid, salió a dar la cara ante los medios de comunicación después de la eliminatoria copera frente al Alcorcón, de Segunda B, y admitió que no pasar de ronda "ha sido un palo muy duro para todos", porque "esta eliminatoria es de las que duelen mucho, y no se olvida". "En esta eliminatoria, el equipo no ha dado la imagen que esperábamos. Es una decepción para nosotros y un disgusto para los aficionados. Es un palo muy duro que hay que aceptar. Esperemos que sea un punto de partida para hacer las cosas mejor. Hay margen de mejora", apuntó un Raúl cuyo serio rostro mostraba claramente el disgusto por la eliminación copera. Raúl, al ser preguntado sobre que, cuatro meses después del inicio del trabajo con el técnico chileno Manuel Pellegrini, el equipo sigue jugando mal, apuntó: "A veces los proyectos nuevos necesitan tiempo, es difícil que salgan bien al principio. Es un equipo en progresión, nuevo, y que necesita un tiempo de adaptación, que en nuestro caso quizá ha sido demasiado largo, pero seguimos trabajando". efe madrid